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Es muy común escuchar que si a mi hijo le pegan en el colegio, a mi no me importan las razones del otro niño solo tengo que validar las mías para hacer justicia, por ello en este artículo quiero dar una visión de ambos casos tanto del niño que fue agredido como del niño agresor para tener una idea más abierta de la situación que viven ambos niños.
EL AGRESOR
La agresión es aquella conducta que tiene la intención de dañar a alguien, puede entonces ser física, o emocional, en este último sentido el daño no solo se produce en los adultos sino que también abunda en los niños que suelen dañarse psicológicamente a través de conductas como el rechazo, apodos, etc y esto se da por que entre sus pares los niños pueden demostrar lo que ellos interiorizan del comportamiento adulto y lo pueden hacer valido sobre todo si no hay intervención que lo regule.
Es muy común ver que los niños que tiene un contexto familiar algo difícil inician conductas inadecuadas y hasta agresivas con los demás niños para demostrar que aquello que viven les afecta. Es por ello que no se debe considerar a un niño agresivo como un sujeto aislado de la agresión sino más bien inserto en ella, y probablemente esté buscando de la única manera que conoce, para dar aviso a su rechazo porque es víctima directa o indirectamente de agresividad.
Consideremos que responsables de esta situación somos todos los que la conocemos, parientes, amigos y profesores, y estamos involucrados con la solución por el bien del niño; si nuestro hijo comparte el aula con algún niño agresivo debe ser nuestro interés ayudarlo no solo por hacer sentir bien al nuestro, también porque debemos enseñar a comunicarse saludablemente. Los profesores deben ayudar al niño y a los padres sin que sea esto interpretado como intromisión, pues es su competencia educar y formar en valores y lograr una adecuada convivencia basada en el respeto a los demás y a las normas. Si el caso requiere ayuda de algún otro especialista, el profesor lo comunicará a los padres para derivar el caso y darle seguimiento para que de una manera interdisciplinaria puedan ayudar al niño que es el centro del interés de todos.
¿CÓMO PUEDO DARME CUENTA?
Lo primero que debemos considerar es el cambio de actitud, como consecuencia de algún tipo de agresión, dado que es algo difícil que un niño que permita la agresión tenga niveles adecuados de comunicación – que no es lo mismo que no tener la capacidad de comunicarse.
Las manifestaciones van desde, pesadillas, falta de apetito, llantos que parecen irrazonables, conducta ansiosa, desinterés por hacer las tareas, evitando ciertas compañías, comerse las uñas, etc. Estos comportamientos y otros más que serían parte de una extensa lista deben ser detectados por que NO FORMAN PARTE DE UNA CONDUCTA HABITUAL, por ejemplo volverse inapetente, o comer hasta sin apetito,  mojar la cama, rechazar la presencia de ciertas personas, no querer ir al colegio, miedos recientemente adquiridos, etc  
EL AGREDIDO
Sucede mucho en el colegio, y ahí se desarrollan dos opciones muy comunes; avergonzarse de la situación por lo que no se comunica y se vuelve victima oficial de todos los agresores o se cultiva la agresión como respuesta “razonable y justa” desde la propia lógica y lo que es peor aún, a veces con la orientación de los padres y/o profesores, esta situación solo contribuye a mantener la cultura de la violencia y enseña a quienes no son agresivos que esta es una conducta válida.
El trabajo en un niño que no comunica sus sentimientos cuando es agredido, radica en ubicar porqué es difícil comunicar sus sentimientos, qué lo hace disminuirse en valor para admitir que otra persona ejerza sobre él algún abuso, este tipo de inteligencia emocional que esta algo debilitada, se debe alimentar con un trato asertivo de la situación; y una comunicación que permita la fluidez de las ideas del niño; pero si papá o mamá no pueden detectar que siente el niño exactamente y solo se basan en que está mal que sea agredido y pretenden hacer justica, no avanzamos mucho en el problema de fondo por que el niño no comunica lo que siente y si no lo hace menos aun será capaz de determinar la solución al asunto, así continuamos frustrando sus capacidades.
Las medidas que se deben aplicar deben tener un tono orientador y preventivo de la agresión, teniendo claro los limites de las cosas y las consecuencias razonables ante determinadas conductas, esto le brindará seguridad y confianza que es lo que ambos casos necesitan, y contribuirá a un desarrollo adecuado de personalidad.
PREGUNTAS DE AYUDA
Esta preguntas pueden ayudarte a entablar una comunicación fluida con tu hijo, no adelantes las respuestas por más que parezcan obvias, déjalo expresarse, que termine  la idea no “lo ayudes” a terminar la frase ni supongas que ya sabes que sucedió o que siente.
Estas preguntas NO servirán como pauta de interrogatorio, pues el niño ante una actitud poco persuasiva cerrará su comunicación; solo es una guía, que permite abrir el dialogo y considerar tanto el niño y los padres que en esta situación no están solo, también están de por medio el otro niño, la profesora y la familia.
Por ejemplo: ¿Por qué crees que sucedió eso? ¿necesitas algo de mi? ¿crees que yo puedo ayudarte? ¿ porqué lo haces? ¿Qué hiciste tu? ¿Cómo te sientes? ¿te parece bien lo que está pasando? ¿cómo lo podemos mejorar? ¿Cómo crees que se siente tu amigo?
NO cometas el error de  acercarte al niño agresivo para advertirle que deje de molestar a tu hijo, por que aumentará su inseguridad, y perderás la oportunidad de crecer y fortalecer sus herramientas de defensa adecuadas ante las adversidades, además si te parece oportuna tu intervención debes dirigirte a los padres del otro niño, siempre las situaciones de niños se resuelven entre niños (en este caso guiadas por adultos no haciéndolo por ellos) y los padres resuelven los temas entre ellos.
Una alternativa muy válida antes de enojarte o sentir lástima por tu hijo(a) es contarle algo que te sucedió a ti, y dejando que ellos intervengan en tu historia para que anticipen que sucederá ante determinadas conductas, esto te hará saber sin interrogatorios directos qué piensan ellos, solo si sabemos qué piensan y sienten podemos plantear cómo ayudarlos. Por ejemplo: Cuando yo tenía tu edad tuve un compañero que ahora mismo no recuerdo el nombre pero me daba temor, no quería toparme con él, no sé… sentía que debía evitarlo, pero por más que me esfuerzo no puedo recordarlo, vamos dime un nombre para continuar contándote (y deja que lo nombre sin alarmarte, solo escucha) muy bien se llamará Carlos, él solía jalarme el cabello cuando la profesora no lo veía y hacia que los demás se rieran de mis intentos por volverme a peinar mientras controlaba mi dolor, sabes cómo me sentía? ( y deja que se exprese libremente) a ello le añades tu dolor canalizando la respuesta de tu pequeño, me sentía mal porque mis amigos no me ayudaban, no querían estar en problemas con él, mi profesora no se daba cuenta y yo quería que lo sepa pero no quería ser acusete intentaba de todo para que lo notará , qué harías tu? También pensé en contárselo a mis padres pero no podía no sé por qué te ha pasado que algo quieres decírselo a una persona y no puedes algo así como un secreto; cuéntame tu el tuyo porque yo ya te estoy contando el mío; y así pueden continuar manteniendo un espacio de confidencialidad tal vez antes de dormir, o cuando ambos se sientan cómodos sin mayor apuro.
Esta es una magnífica oportunidad de intervenir a través del diálogo y ten por seguro que te contará como le va día a día y serás tú el escogido para ayudarlo no para juzgarlo, otro elemento válido es el juego de roles, juega con él intercambiando papeles un día se tu su amiga, y ella la profesora luego pasa por diversos personajes, de su entorno , no tienes idea de cuánto revela el mundo que tu hijo(a) vive y sabrás como aportar por su bienestar. Una opción más es ofrecerle a través del dibujo la oportunidad de expresar sus sentimientos, los niños agresivos canalizan a través del dibujo su agresividad sin dañar a nadie y los puedes guiar con apreciaciones constructivas en base a lo que ellos nos quieran revelar, si tu niño es el agredido probablemente le sea difícil plasmarlo pero puedes notar mayor fuerza en sus trazos e iniciar el dialogo, para que sepas que te quiere interpretar.
Estoy segura que puedes ayudarlo (a) porque sabes que necesita de ti pero no solo para protegerlo sino para enseñarle que ante las dificultades puede contar contigo y cómo identificar y comunicar efectivamente sus problemas para darles solución.