DEJEN DE PELEAR

Si estás leyendo ese artículo es porque probablemente estés pasando por un momento muy difícil, y quieres hacer algo para detener las discusiones entre tus padres que cada vez son más frecuentes e intensas, tal vez ya no tengan reparo de hacerlo frente a ti o tus hermanos o hasta en lugares públicos.
La verdad es que cuando se llega a este punto, no se entienden los motivos puesto que la frecuencia de éstas escenas, da poco espacio a la lógica, porque no vemos responsabilidad, formas alturadas, autocontrol y mucho menos amor.
No olvidemos que la familia es un sistema, una sola pieza puede afectar el normal funcionamiento y es tarea de todos intentar trabajar por el bienestar de cada los miembro.

TUS PADRES NO SON PERFECTOS

Los padres pueden tener diferencias entre sí por la simple razón que son personas distintas, piensan y vienen de experiencias diferentes; el no estar de acuerdo en algo no es justificación para pelear, debemos distinguir entre tener un enfoque distinto y pelear. Nadie es igual a otro incluso al interior de la familia, los hermanos piensan diferente y es muy habitual las discusiones en edades tempranas por los juguetes, en la adolescencia por la identificación y en la juventud por las formas de pensar.
Tú mismo puedes experimentar esto en tu círculo de amistades o con tu pareja; somos diferentes y esa verdad no implica que debamos pelear contra el resto del mundo para imponer nuestras maneras sobre los demás. Aquí quiero además señalarte que tampoco por estar viviendo esta crisis al interior de tu hogar debas justificar la agresión – en cualquiera de sus formas – hacia los demás. Si ves a tus padres discutir, empieza a desaprender estás formas de trato, porque te afectarán en tu entorno actual y en el futuro en tu trabajo, pareja e hijos.
Hay temas relevantes que no vas a comprender porque solo le atañen a la pareja, no es tu misión juzgar o sacar partido por alguno de ellos. Toma distancia si te afecta en ese instante, no intervengas cuando la situación se acalora, pero cuando estén más calmados, conversa con ambos para que sepan cómo te afectan y cuáles son tus temores para avanzar hacia la mejora en este sentido.
Considera que el manejo del estrés no siempre es la fortaleza de las personas, y la discusión puede venir por un mal día en el trabajo, sin que esto tenga que ver con que ellos se dejen de querer, sólo están pasando un mal momento o enfadados. Esto último te pasa a ti también y creemos no afectar a nadie más, puedes haber tenido un mal día en el colegio y llegas a casa molesto a encerrarte en tu cuarto.

A los padres
• No debemos minimizar las discusiones si notamos que son más frecuentes
• Los gritos e insultos solo hablan de tu descontrol y te llevará subir el tono de la agresión.
• Hablar molestos hace que todo crezca como una bola de nieve, te alejas del tema inicial y traes a la discusión temas del pasado, formas hirientes, para “ganar la discusión” sin darte cuenta que ya perdieron el respeto por el otro y hacia sí mismos.
• Tus hijos no solo ven tu mal ejemplo, sino que muy pronto replicarán esas formas inadecuadas de resolver conflictos, porque así lo vivieron. Muy probablemente tu recuerdes algo similar.
• Si te parece normal esto, tus hijos “normalizarán” amar así, escogerán como parejas a personas conflictivas para sentirse “familiarizados” y con ellas van a aplicar toda la experiencia que tuvieron al interior de la familia.

Las señales.- Debes considerar si tu hijo tiene tendencia a la soledad, agresividad en su entorno, irritabilidad, desórdenes alimenticios o de sueño, bajo desempeño escolar, evita estar en casa, etc. Las secuelas de estas penosas experiencias en los hijos muchas veces son indelebles dando lugar a la inseguridad, baja auto estima, rechazo constante, miedo a tener pareja y muchas más.

A veces los hijos creen ser la causa de tantas peleas, porque en un ataque de irá alguien así lo mencionó. Recuerda que cuando alguien esta tan enfadado busca liberar su cólera y agrede a todo lo que está a su alrededor, y en medio de la irá la razón se bloquea, y no se dicen las cosas pensando o teniendo una razón, por eso cuando llega la calma también llegan las disculpas “lo dije sin querer ”, “ no sabía lo que lo que hacía” estas frases hacen ver que la persona se vuelve víctima de sus emociones y nos las controlen , haciendo responsable a otros de este pobre comportamiento : “ella me provocó” “es que estaba molesta porque…” y como hijos nos impacta mucho la manera en que se van lesionando entre ellos y a todo lo que está su alrededor. Recuerda las discusiones no son por ti, tú no eres la causa ni la solución.
No existe la familia perfecta donde todos sonrían desde que amanece hasta terminar el día, pero manifestar los desacuerdos también es una forma de respeto y amor hacia los demás, con mayor razón estás maneras deben ser cuidadas y formadas en la familia.
Se espera de los padres mayor control y prudencia por ser los adultos. Modular las formas, tonos, y lugares es adecuado y puede ser un primer paso para estar de acuerdo en algo porque es sabido que estar alterados no ayuda en nada, no se trata de ganar, sino de ser prudentes.
Analizar lo que nos hace sentir mal es parte de la tarea personal, porque muchas veces traemos cosas con nosotros que no tienen que ver con la conducta de la pareja y son motivos contantes de discusión, cosas que no toleramos porque están muy enraizadas y las queremos ver fuera de nosotros.
Conversar con la pareja, buscar soluciones, tomar acuerdos, aprender a escuchar al otro, darse tiempos juntos, conocer nuestros límites, ser prudentes, respetar los espacios y momentos, son algunas de las opciones que va a ayudar a iniciar las mejoras en la familia.
En la familia es donde se puede estar seguro, donde podemos hablar de nuestros sentimientos y temores, donde se aprenden lecciones vida , donde seremos formados y daremos eso al mundo. Por eso la formación no compete al colegio, ni tiene horarios, ni edades, se forma siempre, se forma para la vida, por ello el esfuerzo y la práctica de los padres debe ser constante.
Te dejo con esta frase: “No eres lo que tienes, eres lo que das”.

Tú Eliges

SER AMIGO DE LOS HIJOS – 2

SER AMIGO DE MI HIJO NO ES MALO…                                                            

Yo diría que no es conveniente, simplemente por una cuestión de roles, y de lo que se espera de ti en cuanto a que eres padre o madre, ser amigo no es un estilo de paternidad, no confundamos.
Tu hijo ya tiene amigos, los eligió por algo, de hecho comparten muchas cosas, intereses, edad, sueños, inquietudes, horas de actividades de estudio y/o de juego, en otras palabras desarrolló afinidad con ellos, por lo cual hace una distinción entre sus conocidos, compañeros y amigos, en ese grado de importancia.
Como notarás con los padres no se comparten los mismos  intereses, justamente porque no tenemos la misma edad, eso hace que seas una persona privilegiada, porque cuentas con la experiencia que lo pueda guiar, contener y centrar cuando lo necesite.  Tú no fuiste elegido por tu hijo, como cuando escoge un amigo, él  te distingue porque eres una figura de respeto y un referente que le brindó y brinda seguridad y confianza.
Confundir estos roles pueden traer consigo varios efectos colaterales que no advertimos cuando nuestros hijos son pequeños, pero que se van reservando para hacerse notorios cuando lleguen a tener más edad.

Así vemos que hay serias dificultades en los niños a partir de los 10 años a comprender que la autoridad viene de los padres y no de ellos mismos, dado que siempre estuvieron acostumbrados a ser consultados en las mínimas decisiones, con el afán de hacerlos participar y sentir su opinión; pero opinar y participar no es decidir, y cuando los hijos crecen las decisiones son cada vez más serias, aquí surge el reclamos y el enfrentamiento al no ser consultados como de costumbre.
Si hablamos de la adolescencia, la gran mayoría de padres tiene la misma dificultad pero más profunda, y se refleja en el pobre manejo de las situaciones difíciles, justamente para evitar tener mayores problemas, lo que origina que este factor siga creciendo como bola de nieve hasta llegar a la siguiente etapa, en donde ya no se distingue quién es el padre y quien es el hijo, de modo tal que es el hijo quien decide y exige a los padres que se haga su voluntad.
Ciertamente escucharlos permitirá que puedan ser guiados en su pensamiento, y criterio, lo cual es bastante bueno además de estrechar mucho los vínculos entre padres e hijos, pero siempre dejando en claro que hay ciertas cosas que solo los padres  pueden y deben decidir, y siempre será lo mejor para ellos.
RECUERDA:
Tus hijos acudirán a ti, no porque te muestres con actitudes propias de un menor, sino porque notan que tú tienes la estabilidad que ellos necesitan y no la consigue entre sus amigos que también están confundidos o faltos de experiencia. Aquí lo importante es estar siempre cerca de ellos, pendiente de sus quehaceres y sus intereses y mantener la comunicación fluida; es un reto muy grande sobre todo ahora que el tiempo es mezquino con todos;  pero es una decisión importante si intentas ser una mejor versión de ti mismo cada día.
Conocer todo el entorno de tus hijos es bueno, sus amigos, los padres de sus amigos (que serán en muchas ocasiones tus amigos también) y favorecerá la comprensión de su “mundo” con la luz de tu experiencia, la que permitirá distinguir las bromas de las cosas serias, los juegos de los problemas, y lo más importante fijar límites para que apelando a la confianza y comprensión de ambas partes tu hijo sepa que hay cosas que son no negociables, esta es también una manera de brindar amor, porque estás formándolo y esa tarea es la que corresponde ineludiblemente a los padres, no a los amigos.
Respeta sus espacios, no pretendas que al invadirlo serás más cercano a ellos, los errores comunes de los padres que quieren ser “amigos de sus hijos” inician con asumir que ellos tienen la misma edad y viven las pequeñas dificultades de sus hijos como grandes dificultades propias; también es favorable que ellos aprendan de cada crisis, sabiendo que cuenta con el  apoyo de sus padres.
No olvidemos que al formarlos estamos ayudándolos a cimentar sobre valores su identidad, y es necesaria la guía de un adulto que lo centre, que sea su soporte y contención, que lo ayude a discernir, a socializar, favoreciendo su auto control, asumir las consecuencias como parte de la responsabilidad de las decisiones tomadas  y a crecer emocionalmente equilibrado. No podemos esperar que siendo pequeños comprendan nuestros objetivos, pero ser “amigos” no cambia este asunto. Probablemente reconozcan con el paso de los años y la madurez que los acompañará a partir de las experiencias,  que tienen en sus padres no amigos incondicionales y cómplices, sino mucho más que eso, ellos apreciarán su labor, el  esfuerzo y amor que recibieron de sus padres.

SER AMIGO DE LOS HIJOS – 1

 

Hace unos días estuve escribiendo este artículo, basada en la experiencia que tengo en el trabajo con familias y la necesidad que veo en ellas; lo terminé y estuve esperando que “mi dibujante” creara la imagen para este tema; en ese lapso tuve una experiencia muy rica con mi hija menor que justamente se enlaza con este artículo y quiero compartirla.
Que detalle tan tierno

Ambas teníamos miradas diferentes sobre un mismo hecho concreto, lo cual es bastante normal, pero la conversación se fue acalorando y yo notaba cómo iba trasformando su mensaje en formas y contenidos que no son parte de una sustentación de ideas; si yo olvido que ella es mi hija- para considerarme convenientemente su amiga-  entonces se inicia una discusión que puede ser lamentable antes que constructiva, y es que ahí está el asunto; no olvidar que somos padres, y que siempre estamos formando. ¿Cómo termino?: nos calmamos,  nos escuchamos y hablamos, la deje sola un tiempo y vino a mi buscando un abrazo, en medio de éste me dio un papel curiosamente doblado, lo abrí  y oh sorpresa! … decidí que ese regalo sería la imagen de este artículo.

Como madre no puedo negar que me dolió discutir con ella, porque su actitud no es usual, sin embargo, actuar de manera descontrolada – como muchas veces terminan las amigas – no ayuda y solo genera más reacciones negativas en ambas. Esta sensación tan ambigua de sentir, por un lado, que debes reaccionar ante la molestia y mostrar tu autoridad y por otro, darte cuenta que estás enseñando a sobrellevar una situación, y que mostrar tu autoridad implica tener el control; porque más adelante ellos aplicarán en sus vidas esta forma de manejar los conflictos, es todo una aprendizaje para los padres.
Más allá de mi molestia y tristeza mezclada, me quedó la incertidumbre de saber si ella me entendió, no podía sentirme culpable porque soy consciente que formar no es fácil y estas situaciones son  parte de ello. Al leer la frase al interior de su regalome quebré, pero me hizo entender cómo ella percibe las cosas y ese reconocimiento es muy valioso si viene de un hijo.


 Me sentí muy feliz por nosotras dos – a pesar de lo triste y doloroso que fue el evento-  ver cómo estamos aprendiendo juntas siempre con respeto y amor, y sobretodo que tenemos claro qué esperamos una de la otra, sin límites en el amor, pero si para el respeto que se traduce en la conducta diaria, lo que me deja en claro que no soy amiga de mi hija, sino mucho más que eso, soy su madre.


SOY AMIGO DE MI HIJO
 
Se escucha muy frecuentemente esta frase como si fuera un signo distintivo de “mejor papá “o “mamá moderna”, pues los padres suponen que cuentan con información de primera mano, en lo que corresponde a sus hijos y esto genera mayores y mejores vínculos con aquellos que solo son “padres de sus hijos”.
Este deseo de cambiar el rol de padres por el de ser además amigos de sus hijos, probablemente tenga relación con la imagen que ellos mismos tengan de la paternidad y hoy desean realizar ciertos cambios a su rol de padres.
Experiencias de hijos cuyos padres reprimían sus opiniones o los reducían en libertades y hasta excesos de control, generan que estos hijos crezcan con ciertos pendientes que les urge cambiar cuando tienen su propia familia y crean nuevas formas de relacionarse con sus hijos.

LA OPOSICIÓN:

 
Me conmovió mucho

Si deseamos elaborar un perfil de padre o madre, es porque tenemos argumento a favor de esta postura que sería bueno analizar para poder hacer un proceso personal más enriquecedor. Respondiendo las siguientes preguntas con sinceridad podrás notar si tu ideal se genera por ideas adquiridas de tu entorno social o algunas heredadas de tu familia de origen, estas últimas muchas veces nos llevan a tener un comportamiento de oposición, por ejemplo: 

  • ¿Me gustaría ser un padre o madre joven?.- Esta es una decisión tuya porque la mayoría de tus amigos ya tiene hijos, heredada  si tuviste padres jóvenes y te parece que es favorable esa experiencia, o por oposición si tienes  padres mayores y deseas cambiar ese aspecto en tu experiencia de paternidad.

Ahora a pensar :

  • ¿Me gustaría dar confianza a mis hijos para que me cuenten todo?.
  • ¿Me gustaría que mis hijos tengan libertad de acción y decisión?
  • ¿Me gustaría que mis hijos me respeten y no que me tengan miedo?
  • ¿Me gustaría que sientan que su opinión es importante para mí?
  • ¿Me gustaría que intenten nuevas actividades que yo no he realizado?.
  • ¿Me gustaría expresar mi amor verbal y físicamente sin problemas?
 
Si vemos que gran parte de nuestras respuestas son adquiridas, probablemente sea porque estamos atentos a las posibilidades de mejora al observar  nuestro entorno, muy bien, eres de los valientes!
Si en cambio notamos que nuestras respuestas van más por el lado de lo adquirido por herencia, quizás se deba a que eres una persona agradecida con todo lo que recibiste, pues sin duda somos la suma de todo el esfuerzo que nuestros padres hicieron para formarnos, y eres de aquellas personas que cuenta con la seguridad de dar pasos similares, no iguales, porque siempre vas a querer mejorar aquello que aprecias como regalo. Tu eres de los agradecidos!
Si la mayoría de tus respuestas van dando cuenta que nuestra postura es más la de oposición, debemos tener en claro qué es precisamente lo que no nos gustó, y ser sinceros con nosotros mismos:¿ había otra alternativa para mis padres?¿ Fue desconocimiento? ¿Fue falta de oportunidad? ¿heredaron ellos esta forma de crianza?
Y muchas preguntas más que nos dan cuenta que ningún padre o madre piensa en dañar a su hijo, sin embargo a veces permitimos que las circunstancias avalen nuestros errores, la gran pregunta para ti es ¿ También tu seguirás cometiendo el error? Si estás dispuesto a ser una mejor versión de ti mismo, eres de los valientes, agradecidos y resilentes!!
 

Te dejo esta tarea para analizar, resolver y compartir en familia,  tal vez te des tiempo de retomar temas que te das cuenta tienes pendientes con alguien más, en breve publicaré la segunda parte de este artículo.    CLICK AQUÍ PARTE 2

 

“MAMÁ YA SOY GRANDE”

Hay madres que sueñan con escuchar de los labios de sus hijos “mamá ya estoy grande”, pues eso implica independencia, libertad y con ello, la madurez de su criterio.
No es lo mismo escuchar “mami yo solito”, cuando están pequeños, esta frase supone el querer probar que han aprendido algo y demostrarlo; aunque las madres estaremos pendientes de cualquier riesgo que durante este aprendizaje pueda generarse.
Este “yo solito”, te marca una linea divisoria, pues cuanto más pequeños estaremos más atentos a sus necesidades, son muy dependientes por naturaleza, hasta que con tu ayuda van aprendiendo a independizarse.
“Mamá ya estoy grande” implica mucho más; es casi apelar a tu conciencia, haciéndote entender que han crecido y han cambiado, que necesitan de ti otras cosas, y que debes respetar sobretodo, sus decisiones, estilos, pensamientos, intereses, y demás por que te guste o no, son distintas a las tuyas.
Se acabo el “porque sí”, “porque yo lo digo” ahora te toca como madre escuchar, comprender y como siempre guiar.
HIJOS INDEPENDIENTES
Te has puesto a pensar ¿qué significa tener un hijo independiente y si eso te gustará?
Actualmente estoy pasando por una etapa de cambios en mi vida (y la de mis hijos) que me hace notar y descubrir en la gran mayoría que esta “independencia” no es siempre bienvenida o en tal caso no es bien manejada por las madres.
“Mi hijito será siempre mi bebé”, “No le faltará nada porque para eso esta su madre”, “Cuando te cases no mudamos juntos” “Yo buscaré las mejores oportunidades para ti” y cientos de frases más que me hacen pensar que la independencia de los hijos implica para las madres que la vida se termina y es cuando se inicia el drama.
Cuando nosotras protegemos a nuestros hijos, lo hacemos para evitar cualquier daño que como adultos advertimos, pero a veces infundamos nuestros temores- ojo no son los suyos- y hasta caemos en la sobreprotección al punto de subestimar sus reales posibilidades.
Desde muy pequeños les damos ciertas responsabilidades de acuerdo a su edad, pero no podemos realizar siempre las tareas por ellos. Estás responsabilidades se irán incrementando porque tu hijo se irá haciendo más capaz con los años, en este trayecto ellos demuestran lo que son, cómo piensan, qué les gusta, y te toca ahora a ti aprender a conocerlo para confiar él o ella, que no es más que ver tu propio resultado.
Menciono esto porque a medida que ellos crecen y tienen “sus formas” se inician las discusiones domésticas, sin darnos cuenta crecieron y no podemos pretender que debemos indicarles todo y que ellos actuarán -como programados- igual que cuando eran niños y no sabían hacer cosas solos.
Ya crecieron y tienen, al igual que tu, “su manera” de ser, y eso es bueno, muchas veces significarán retos de aprendizaje mutuo, pues en ningún caso pretenderás que tus hijos tengan “TU manera de ser”.
PADRES INDEPENDIENTES
Lee con detenimiento:
Es la primera vez que se queda solo, ¿Estará llorando? ,¿Confiará en que regresaré a la hora que le dije? ¡No le puedo fallar!
Estas expresiones de los padres ante las primeras veces de “algo” con sus hijos, a medida que pasa el tiempo, también se convierten en expresiones de los hijos  respecto a los padres cuando crecen, ahora vuelve a leerlas pero en la posición de tu hijo, verás que es igual de válido.
Y es que ellos también quieren padres independientes, que no los asfixien dándoles mensajes de que serán sus eternos pequeños.
No nos ceguemos al punto de pensar que por amor los vamos a proteger de todo y de todos, a veces es inevitable que tengan experiencias dolorosas pero son parte de la vida a la que los hemos traído.
Sepamos manejar progresivamente la separación natural de los hijos, no esperemos que estén grandes para ver este tema, desde pequeños podemos comprender que es lo más saludable para todos, son tus hijos pero no te pertenecen, darles confianza permitirá que sepan defenderse en la vida y realicen sus sueños.
Las etapas naturales de dependencia deben ser superadas por padres e hijos, en su momento y a su ritmo, sin forzar nada; aquí el amor será el motor de la paciencia y solo así se conocerán sus necesidades y sus intereses .
Lo dañino desde mi humilde punto de vista ,resulta cuando se alimenta y alarga esa dependencia para crear un vínculo de necesidad, que emite el mensaje errado al hijo “no puedes solo” y esto sucede sencillamente por no haber comprendido y aceptado años atrás que los hijos deben ser independientes, eso hay que lograrlo y celebrarlo.
Ante cualquier nueva situación surgen los temores, tanto para los padres como para los hijos, porque están aprendiendo y debutando, pero es necesario tener la experiencia para crecer y notar si vamos por buen camino, y qué es lo que tenemos que mantener o eliminar para nuestra continua mejora.
Cuando era pequeño forrabas las esquinas de los muebles para evitar un gran golpe, cuando aprendió a caminar andabas doblado atrás de él vigilando su movimiento, te costo que se quede solo en el nido la primera vez, todo esto es porque estuviste atento sus necesidades y te preocupas por ello. ¡Lo hiciste bien!
Cuando inician su independencia no es distinto, también estarás atento pero a otro nivel y aún así el riesgo de equivocarse siempre esta latente, porque nadie es perfecto, pero cegarse es ser indiferente por que “ya creció”,¿notas la diferencia?
No seamos absorbentes, creyendo que podemos solucionarles todo por que siguen siendo pequeños, tampoco indiferentes por que están grandes y debe “costarles” tanto como a ti; tu siempre serás su guía. Hay que saber respetar las decisiones de ellos y no enojarnos por que toman una ruta distinta a la que nosotros quisiéramos, de igual manera cuando hacen las cosas mal, no podemos ser ciegos y pensar que nuestro hijito (a) no se equivoca, por el contrario si hemos actuado coherentemente nuestra opinión será importante para ellos.
Crecieron y aceptar ello, indica madurez de tu parte y capacidad de hacer las cosas bien, apoya a tu hijo en sus oportunidades, y la búsqueda de su realización, no podemos en nombre del titulo de padres sabotear sus sueños, si eso llega a pasar nos podemos quejarnos de la actitud de nuestros hijos cuando intenten defenderse. El ser indiferentes con los padres es una respuesta que puedes evitar si respetas a tu hijo(a) siempre.
Recuerda:
  • Tus hijos no son ingratos al dejarte, están iniciando su vida al igual que tu lo hiciste algún día, siéntete feliz por ello, apóyalo y disfruta, seguro también tienes pendientes algunos planes personales para esta etapa.
  • Si aún tus hijos están pequeños, disfrútalos mucho, se afectiva porque es la semilla que crecerá con ellos, prepara tu corazón para darles lo mejor de ti cuando te necesite.
  • No te postergues, ser mamá no es limitarse a vivir para ellos, analicemos esta exclusividad que a veces alimenta frustraciones, mal humor y sentimientos errados de pertenencia o traición cuando ellos crecen. Ser mamá es un aspecto de tu vida, desarrollar todos los demás armónicamente te ayudará a ser feliz.
  • Busca la realización de tus metas y enseña a que tus hijos las tengan y las consigan, los hijos no son una segunda oportunidad de realizar tus sueños trabados, ellos tienen los suyos.
  • Tu fuiste siempre una personas importante en su niñez, cuando crezca eso no cambiará, pon de tu parte para mantener una óptima relación con tu hijo; en donde ni él ni tu sean víctimas sino personas felices.
El tiempo pasó muy rápido y me sigo preparando para ser una mamá independiente.
¡TE QUIERO MUCHO HIJO!
No suelo poner imágenes personales, pero en esta
ocasión les presento a la motivación de este artículo, mi compañero y gran amigo, quien me
hizo conocer el amor maternal por primera vez.
Gracias a las personas que influyeron y me 
animaron a escribir sobre este tema, espero 
haberles dado UNA MANITO

EL ALCOHOL Y NUESTROS HIJOS

Queremos  contribuir con la campaña “Súmate +18”,  la cual nos parece una iniciativa responsable que esperamos tenga un impacto positivo en la sociedad.

Se trata de sumar esfuerzos para evitar la venta y consumo de alcohol a menores de edad. Esto implica el compromiso de muchos agentes, desde los puntos de venta hasta los padres que son, a quienes hoy queremos darles UNA MANITO.

 

EL ALCOHOL : ¿POR QUE CONTROLARLO?

Los padres que tienen hábitos de consumo de alcohol o los “bebedores sociales” no comprenden por qué deben restringir la ingesta de alcohol en sus hijos, pues la experiencia personal los hace creer que “todo está bajo control” y esta última palabra es la que los niños y adolescentes necesitan adquirir: CONTROL.

Cuando las personas toman alcohol, éste ingresa en el torrente sanguíneo afectando el sistema nervioso bloqueando los mensajes que llegan a nuestro cerebro, alterando nuestros movimientos, percepciones y emociones.

Efectos

Dependiendo siempre de las cantidades y las características de cada persona, cuando se  toma alcohol, siempre está asociado a sentirse bien porque el alcohol relaja, pero al punto que se puede perder el equilibrio, la coordinación, dificultad para hablar, también se muestra actitudes de tristeza, agresividad, somnolencia etc; que se convierten en riesgos latentes sobre todo si esto sucede fuera de casa y se tiene que regresar manejando.

En este aspecto la responsabilidad de no manejar cuando se ha tomado alcohol, es por uno mismo, los pasajeros y las personas que están fuera del auto; quienes son muchas veces afectadas por el accidente que causa la falta de reacción del piloto que ha tomado alcohol.

Estos accidentes como bien sabemos, llegan a ser mortales, es por ello que también debemos educar a nuestros hijos a no subir en vehículos si el conductor ha consumido alcohol.

 

VEAMOS QUE PUEDE SUCEDER EN CADA ETAPA:

  • EMBARAZO

Los efectos nocivos al bebe son numerosos, incluso el  síndrome alcohólico fetal está asociado a malformaciones, bajo peso al nacer, retraso en el crecimiento y desarrollo, dificultades de aprendizaje, etc .

Durante el embarazo la alimentación de la madre es importante y se trata de evitar el consumo de alcohol, porque este traspasa la membrana placentaria y el bebe recibe una concentración muy alta de alcohol. Al encontrase  aún en proceso de formación, el bebe no tiene la capacidad de eliminar el alcohol con la facilidad que tiene el adulto. No olvidemos que cada etapa del embarazo es importante y el alcohol afecta este desarrollo.  Si está embarazada recuerda :cuanto más alcohol consumas tu bebe estará en mayor riesgo.

  • Los niños pequeños aprenden por imitación, es importante dar  un buen ejemplo del comportamiento que quieres que tus hijos tengan.
  • A medida que van creciendo, la manera de adquirir conocimientos cambia y aprenden por experiencia, es el momento de estar cerca a ellos explicándoles cada situación y dudas que le rodean, por ejemplo: al ver publicidad, o en reuniones donde él vea que los adultos deciden tomar alcohol de una manera prudente y controlada, haciéndose responsables de esta decisión.
  • Cuando la influencia de los amigos llega, es momento de conversar sobre los efectos físicos en el cuerpo y las consecuencias de sus actos. No podemos admitir justificaciones como: “no sabía lo que hacía”; aprender a decir NO es importante, pero será producto de un pensamiento propio y no del colectivo.
  • En la adolescencia, la necesidad de ser independientes genera comportamientos a veces desafiantes, pues necesitan demostrar que son “grandes” y que “pueden hacer cosas solos” también surge la dualidad de sentirse “como el grupo “ y a su vez “diferentes” esta clásica etapa de “los incomprendidos” es la que los hace más propensos a consumir alcohol; sobre todo, cuando se encuentran en grupo. Evitar amenazas es posible si a cambio se les comunica adecuadamente cuales son las expectativas que se tienen de él respecto al tema. De otra manera solo se refuerza lo prohibido, ya que muchos inician el consumo de alcohol por querer probar los mitos que circulan entre los amigos.

La presión social es muy fuerte sobre todo en las edades en las que no se tiene CONTROL, enseñemos como padres a tomar buenas decisiones, esto solo será posible cuando entables una comunicación lejos de la crítica.

Muchos niños y adolescentes prueban por primera vez alcohol sin haber terminado de estudiar  en el colegio, y esta experiencia les permite “estar dentro del grupo” orientemos a nuestros hijos informando; el alcohol interfiere con su capacidad de tomar decisiones acertadas y más aún si no se cuenta con experiencia para resolver problemas o tomar decisiones.

 

HABLEMOS CON ELLOS:

 

La causa aparente por la que los padres evitan hablar de temas tan delicados como este con sus hijos, es porque no reconocen un motivo por el cual tengan que hacerlo y cubren sus temores evitando hablar del tema. Lo que debes considerar es que SI TU NO HABLAS CON TU HIJO, OTRO LO HARÁ, o él mismo buscará informarse, recuerda que  los excesos de alcohol a temprana edad, ocurren por la desinformación de las consecuencias y los hijos quieren “probar” o “imitar al adulto” y tener su experiencia propia.

Toda la publicidad de licores, vende la idea de que se pasa un buen momento tomando alcohol, siguiendo esta premisa ¿no es normal que nuestros hijos deseen destapar una botella para sentirse bien? Lamentablemente también hay un aspecto negativo que no se publicita, pero que es parte del problema: agresión, riesgo para la salud, violencia, muerte, que son terribles consecuencias para los bebedores; y conducen al resquebrajamiento de las familias afectando a todos sus miembros, principalmente a los hijos.

Debemos estar atentos a noticias, historias cercanas que den pie a conversar con ellos del tema (y otros temas difíciles) de esta manera podemos saber qué y cuanto saben al respecto, aclarando dudas y explicando la postura que como padres queremos transmitir.  Una conversación honesta de la mano con el ejemplo y las respuestas claras, permitirá a tu hijo tomar una postura personal al respecto.

HAY GOLPES EN LA VIDA TAN FUERTES …

Las dificultades que se presentan en la vida son inevitables, nuestro rol de padres es enseñarles a hacerles frente y no a evadirlas o refugiarnos en las sensaciones del alcohol porque sencillamente eso no cambia la realidad.

Los niños con baja estima son propensos a tomar alcohol porque llegan a considerar que aquello les da un valor social agregado, y son más capaces bajo el efecto del alcohol, lo que los convierte en potenciales alcohólicos en su vida adulta.

Las circunstancias lamentables que marcan la vida de muchas las personas, como los duelos, divorcios, situaciones económicas muy difíciles, inestabilidad, mudanzas, etc ; también afectan a los niños y pueden ser los detonantes que inician el desorden, dando lugar a consumir alcohol como una respuesta al dolor o el estrés. Esto adquiere mayor aval si observa que en su entorno, el alcohol cumple la misma función: sirve para olvidar , evadir o adquirir la felicidad que no se tiene.

A TOMAR…EN CUENTA:

  • Los padres deben ser el mejor  ejemplo a sus hijos.
  • No pretenda protegerlos evitando informarlos del tema.
  • Coordine con otros padres para evitar bebidas alcohólicas o que respeten su postura al respecto.
  • Demuestre con el ejemplo que no es necesario consumir alcohol para divertirse.
  • Enseñe a sus hijos a manejar las situaciones difíciles afrontándolas, recuerde que esto también es un proceso que toma tiempo, no lo deje solo en esto y comuníquese con él para cultivar la confianza.
  • Evite calificarlo, o avergonzarlo, si hay tropiezos en el camino del aprendizaje del auto control, el mensaje que NO debe variar, es que usted estará siempre ahí porque es su padre y no condiciona el amor que le tiene.

Espero haberles dado UNA MANITO en el tema, no debemos  permitir que los niños compren o consuman alcohol; avancemos apoyando esta causa y difundiéndola, poner nuestro granito de arena es posible.