¡BIENVENIDOS A UNA MANITO!

 

En la actualidad, coexisten en la familia varios aspectos que dificultan la educación cercana y afectiva; el tiempo y las oportunidades para desarrollar espacios adecuados para los más pequeños son por ejemplo aspectos que muchos padres quisieran superar, ganando a su vez, la tranquilidad de haber brindado tiempo de calidad a los suyos y experiencias enriquecedoras para todos los miembros de la familia.

 

 

UNA MANITO para los padres, es brindar la otra para los niños, pues conjuntamente aprenden y se benefician mientras crecen juntos, esta ayuda se adecua a horarios, necesidades y lugares, para asegurar que sea UNA MANITO efectiva en su misión de brindar apoyo y orientación en el momento adecuado.
 
En este blog puedes ubicar un listado de artículos publicados, que desarrollan temas de interés sugeridos por los nuestros lectores, puedes dejar tus comentarios, anécdotas, y aportes luego de cada artículo, esto enriquecerá la dinámica y por supuesto las sugerencias de temas a desarrollar son todas bienvenidas.

DEJEN DE PELEAR

Si estás leyendo ese artículo es porque probablemente estés pasando por un momento muy difícil, y quieres hacer algo para detener las discusiones entre tus padres que cada vez son más frecuentes e intensas, tal vez ya no tengan reparo de hacerlo frente a ti o tus hermanos o hasta en lugares públicos.
La verdad es que cuando se llega a este punto, no se entienden los motivos puesto que la frecuencia de éstas escenas, da poco espacio a la lógica, porque no vemos responsabilidad, formas alturadas, autocontrol y mucho menos amor.
No olvidemos que la familia es un sistema, una sola pieza puede afectar el normal funcionamiento y es tarea de todos intentar trabajar por el bienestar de cada los miembro.

TUS PADRES NO SON PERFECTOS

Los padres pueden tener diferencias entre sí por la simple razón que son personas distintas, piensan y vienen de experiencias diferentes; el no estar de acuerdo en algo no es justificación para pelear, debemos distinguir entre tener un enfoque distinto y pelear. Nadie es igual a otro incluso al interior de la familia, los hermanos piensan diferente y es muy habitual las discusiones en edades tempranas por los juguetes, en la adolescencia por la identificación y en la juventud por las formas de pensar.
Tú mismo puedes experimentar esto en tu círculo de amistades o con tu pareja; somos diferentes y esa verdad no implica que debamos pelear contra el resto del mundo para imponer nuestras maneras sobre los demás. Aquí quiero además señalarte que tampoco por estar viviendo esta crisis al interior de tu hogar debas justificar la agresión – en cualquiera de sus formas – hacia los demás. Si ves a tus padres discutir, empieza a desaprender estás formas de trato, porque te afectarán en tu entorno actual y en el futuro en tu trabajo, pareja e hijos.
Hay temas relevantes que no vas a comprender porque solo le atañen a la pareja, no es tu misión juzgar o sacar partido por alguno de ellos. Toma distancia si te afecta en ese instante, no intervengas cuando la situación se acalora, pero cuando estén más calmados, conversa con ambos para que sepan cómo te afectan y cuáles son tus temores para avanzar hacia la mejora en este sentido.
Considera que el manejo del estrés no siempre es la fortaleza de las personas, y la discusión puede venir por un mal día en el trabajo, sin que esto tenga que ver con que ellos se dejen de querer, sólo están pasando un mal momento o enfadados. Esto último te pasa a ti también y creemos no afectar a nadie más, puedes haber tenido un mal día en el colegio y llegas a casa molesto a encerrarte en tu cuarto.

A los padres
• No debemos minimizar las discusiones si notamos que son más frecuentes
• Los gritos e insultos solo hablan de tu descontrol y te llevará subir el tono de la agresión.
• Hablar molestos hace que todo crezca como una bola de nieve, te alejas del tema inicial y traes a la discusión temas del pasado, formas hirientes, para “ganar la discusión” sin darte cuenta que ya perdieron el respeto por el otro y hacia sí mismos.
• Tus hijos no solo ven tu mal ejemplo, sino que muy pronto replicarán esas formas inadecuadas de resolver conflictos, porque así lo vivieron. Muy probablemente tu recuerdes algo similar.
• Si te parece normal esto, tus hijos “normalizarán” amar así, escogerán como parejas a personas conflictivas para sentirse “familiarizados” y con ellas van a aplicar toda la experiencia que tuvieron al interior de la familia.

Las señales.- Debes considerar si tu hijo tiene tendencia a la soledad, agresividad en su entorno, irritabilidad, desórdenes alimenticios o de sueño, bajo desempeño escolar, evita estar en casa, etc. Las secuelas de estas penosas experiencias en los hijos muchas veces son indelebles dando lugar a la inseguridad, baja auto estima, rechazo constante, miedo a tener pareja y muchas más.

A veces los hijos creen ser la causa de tantas peleas, porque en un ataque de irá alguien así lo mencionó. Recuerda que cuando alguien esta tan enfadado busca liberar su cólera y agrede a todo lo que está a su alrededor, y en medio de la irá la razón se bloquea, y no se dicen las cosas pensando o teniendo una razón, por eso cuando llega la calma también llegan las disculpas “lo dije sin querer ”, “ no sabía lo que lo que hacía” estas frases hacen ver que la persona se vuelve víctima de sus emociones y nos las controlen , haciendo responsable a otros de este pobre comportamiento : “ella me provocó” “es que estaba molesta porque…” y como hijos nos impacta mucho la manera en que se van lesionando entre ellos y a todo lo que está su alrededor. Recuerda las discusiones no son por ti, tú no eres la causa ni la solución.
No existe la familia perfecta donde todos sonrían desde que amanece hasta terminar el día, pero manifestar los desacuerdos también es una forma de respeto y amor hacia los demás, con mayor razón estás maneras deben ser cuidadas y formadas en la familia.
Se espera de los padres mayor control y prudencia por ser los adultos. Modular las formas, tonos, y lugares es adecuado y puede ser un primer paso para estar de acuerdo en algo porque es sabido que estar alterados no ayuda en nada, no se trata de ganar, sino de ser prudentes.
Analizar lo que nos hace sentir mal es parte de la tarea personal, porque muchas veces traemos cosas con nosotros que no tienen que ver con la conducta de la pareja y son motivos contantes de discusión, cosas que no toleramos porque están muy enraizadas y las queremos ver fuera de nosotros.
Conversar con la pareja, buscar soluciones, tomar acuerdos, aprender a escuchar al otro, darse tiempos juntos, conocer nuestros límites, ser prudentes, respetar los espacios y momentos, son algunas de las opciones que va a ayudar a iniciar las mejoras en la familia.
En la familia es donde se puede estar seguro, donde podemos hablar de nuestros sentimientos y temores, donde se aprenden lecciones vida , donde seremos formados y daremos eso al mundo. Por eso la formación no compete al colegio, ni tiene horarios, ni edades, se forma siempre, se forma para la vida, por ello el esfuerzo y la práctica de los padres debe ser constante.
Te dejo con esta frase: “No eres lo que tienes, eres lo que das”.

Tú Eliges

¡NOS MUDAMOS!

Son muchas las variables que debemos evaluar cuando deseamos dar el paso:

  • Casa o departamento: número de habitaciones, área social, proyecciones.
  • Compro o alquilo: ¿Cuantos años seguiré pagando renta? ¿Podré asumir un crédito hipotecario?
  • Escoger el distrito adecuado: ¿cerca al parque, al colegio, al trabajo, al hospital, supermercados, avenidas, a mi madre?

Las mudanzas traen varios cambios a la persona, porque dejar ir no es cosa sencilla, estar dispuestos al cambio implica la aceptación del motivo, no es lo mismo mudarnos porque compramos una casa más grande que hacerlo porque no nos alcanza el pago de la renta.

Si tu familia completa se muda, cada uno de sus miembros se afectará de forma distinta: cambios de escuela, compañeros, amigos, vecinos, formas, sistemas, distancias, rutinas,  etc. Podemos pasar de espacios más grandes a más pequeños, de estar más cerca a tener mayor distancia, de ser “muchos” a ser “menos” o viceversa en cualquiera de los ejemplos y las comparaciones no tardarán en llegar si todos  estos cambios no fueron  procesados.

Si es tu primera mudanza a manera de independización, la ilusión y temores también serán parte del proceso en donde  vas a cuestionar muchas veces tu decisión y sobre todo si vas a poder sostener tu modo de vida independiente tal y como te lo habías imaginado.

En cualquiera de los casos no hay que temerle al cambio, si éste trae para nosotros aprendizaje  y crecimiento, además de experiencias distintas que nos van a ayudar a ver los cambios de forma menos dramática y con más optimismo.

La mudanza en sí:

Planear la mudanza tampoco es tan sencillo, debes tener sincronizada tanto la salida como la llegada al nuevo lugar sin que nada falte, esta tarea es difícil porque nos damos cuenta que son muchísimas cosas en las que pensar, te das cuenta de cuanto y con qué rapidez acumulamos objetos que no utilizamos con frecuencia. Si no es tu primera mudanza notarás que las cajas se han multiplicado desde la última vez que trasladaste tus cosas, y que los muebles de un lugar no encajan tan perfectamente en el nuevo sitio.

La clave es organizarse y si lo haces en conjunto será mucho mejor porque estas involucrando a todos en esta decisión que es significativa, lo más importante es que  haciéndolos participes podrás formar conciencia de la titánica labor que es desarmar una casa para trasladarla y volverla a armar.

Si ya tomaste la decisión es recomendable:

Visitar el nuevo ambiente juntos.-  Así todos se sentirán parte de este cambio, y podrán conversar sobre sus espesativas y temores aún antes de haberlo realizado, escoger las habitaciones, imaginar la nueva distribución , pasear y conocer las calles aledañas, nos servirá para tener una visión entusiasta y  optimista del cambio.

Hacer las cosas con tiempo.- Avanzar diariamente parte de la tarea, ir desechando cosas que no utilizaremos o donarlas para que alguien más las use. Trasladar las cosas limpias y ordenadas rotulando cada caja de manera que en el nuevo hogar podrás priorizar la apertura de las mismas según el requerimiento.

Permite cambios.- Justamente una oportunidad como la mudanza ayuda a replantearse el estilo de vida, tomen esta oportunidad para las mejoras personales y dinámicas familiares, autonomía de los hijos, roles y responsabilidad, etc.

Zapatero a sus zapatos.- En realidad contratar un servicio de mudanzas es muy recomendable, ellos se encargan de proteger los muebles, embalar bien lo delicado, traer suficiente personal para poder llevar tus cosas de una forma impecable y dejarlo situado en el nuevo ambiente que elijas. Verifica que la empresa que selecciones sea seria y tenga buenas referencias  para garantizar que en el traslado de tus pertenencias no se pierdan cosas y éstas lleguen intactas a su destino.

Los niños.- Si tienes niños muy pequeños podemos pedir apoyo de algún familiar o amigo para que los más pequeños puedan estar protegidos y continuar con su rutina de comidas y descanso, mientras los padres están realizando la mudanza; así estarán menos tensos y enfocarán sus esfuerzos en una sola tarea.

A la mano.- Siempre lleva contigo documentos importantes, dinero o tarjetas de crédito, puesto que suelen haber gastos en mismo día que van desde los detalles faltantes en el nuevo hogar hasta el alimento que consumirán ese día, así como útiles de aseo.

Distribuir responsabilidades.- Delegar responsabilidades a los hijos según la edad que tengan es bueno, cada uno tendrá que hacer su parte al empacar, y en el mismo momento de la mudanza  puedes encargar desde el traslado de las plantas, hasta las herramientas que no se pueden perder de vista para poder armar nuevamente las cosas.

Despedirse del lugar que dejas.- No interesa las razones por las que el cambio viene a tu vida, siempre es bueno cerrar el círculo y ser agradecido con lo vivido porque eso nos ha permitido lograr el cambio hacía el siguiente nuevo paso.

Nada es mágico hay que trabajar.- Habrá que convivir inicialmente con el desorden al no poder ubicar las cosas con facilidad, o darnos cuenta que muchas cosas que teníamos en el anterior hogar  nos faltan con mayor o menor urgencia y el presupuesto se incrementa por las necesidades que debemos ir priorizando para no generar dificultades de orden económico; paciencia para todos, avancemos involucrando a cada miembro en la tarea nueva del día a día, tal cual hicimos antes de la mudanza para ayudar a reorganizar los nuevos  ambientes y vivir como se esperaba.

En caso de no hacerlos partícipes a todos, los que asuman el trabajo terminarán muy agotados y los que están ajenos al mismo, solo exigirán que todo esté perfecto como por arte de magia debido a que no tienen idea del gran esfuerzo que implica la mudanza. Poco a poco las cajas y paquetes irán desapareciendo, si todos cooperamos. El desorden es circunstancial salvo que tú te permitas convivir por mucho tiempo con las cajas que dejaste “para después”. Cooperación es la clave para distribuir la tensión y trabajo en lugar de centrarlo en una sola persona que en corto tiempo colapsará además de interiorizar la idea de que mudarse no fue bueno (porque la experiencia no lo fue) cuando está en nuestras manos lograr una transición saludable y armónica para todos.

Las visitas.- No tardarán el llegar los familiar y amigos a conocer el nuevo hogar y hacer el “tour” en cada ambiente, qué esto no añada tensiones innecesarias, si aún no están listos para ello, háganlo cuando así lo sientan, los demás entenderán el cansancio y lo incomodo que puede ser no poder atender a sus visitas si no está aún todo en orden. Luego pueden organizar una bonita velada o fiesta para celebrar juntos el cambio.

Ánimo adelante con la decisión y coméntanos debajo la experiencia de tu mudanza; muchos lectores te lo agradecerán.

“EL ALUMNO NUEVO”

Así suelen llamar los niños al compañero que ingresa por primera vez al aula, llegó el “nuevo” y basta el apelativo para dificultar el proceso por el que atraviesa este alumno.
Las causas pueden ser variadas, mudanza de domicilio, optar por un colegio más grande, dificultades económicas de los padres, cambio de local o cambio de nivel de estudios, en estos dos últimos aunque mantienen los mismos compañeros, también se vivencian cambios y habrán rostros y normas nuevas incluso  pasar de ser el más grande al ser el más pequeño  es un cambio importante,en fin, son muchas los motivos que pueden dar pie a esta decisión y no siempre los hijos reciben bien esta noticia.
Tengamos en cuenta que los cambios son difíciles de asimilar en ciertas edades, así los niños más pequeños (kínder) verán la mayor dificultad en la ausencia de los padres y cuesta mucho ese desapego, por lo que las maestras están atentas a este periodo de adaptación que los padres deben comprender. Los niños más grandes ya tiene ciertas ideas de su vivencia en el colegio y los cambios siempre parten de la comparación: “mi colegio era mejor, más grande, mis amigos son más buenos, los profesores no me conocen, no entiendo las normas del centro etc, todas estas frases nos dan idea de lo renuentes que son a los cambios cuando éstos se dan sin explicárselos.

Por los motivos antes mencionados o cualquier otro que sea, entendamos como adultos que ellos no comprenden esas causas y además suelen estar acompañadas de mucha carga emocional que dejamos de lado para actuar de manera práctica y esperamos de ellos lo mismo, sin darnos cuenta que aún no cuentan con las herramientas para sobrellevar todo a la vez.

Seguir adelante. Esta exigencia sobre nosotros mismos, se da porque asumimos la realidad con responsabilidad, sin embargo los hijos están aprendiendo  ambas cosas, no podemos exigirles ello pero si podemos enseñarles a continuar “a pesar de” porque en el futuro habrán muchas más lecciones en este sentido. Es probable que te pidan continuar el vínculo con el anterior colegio y/o amigos, y eso está bien mientras que al mismo tiempo se den pasos hacia adelante y no se viva en el pasado.
Lo desconocido causa temor a cualquiera, por ello es recomendable ubicar qué es precisamente lo que esta originándolo, así también evitamos la angustia de los padres, que se incrementa al ver los cambios de actitud en ellos y muchas veces esta angustia se transforma  en cólera o culpa. Tampoco se trata de evitar que sienta esos temores o negarlos porque así tampoco ayudamos a fortalecerlos ante situaciones difíciles, que como bien sabemos, son parte de la vida y es nuestro deber prepararlos para ello.

¿Qué podemos hacer?

Ayudarlo a resolver.Preguntarle qué es lo más difícil, porqué y cómo lo piensa resolver, nos dará cuenta de lo que tu hijo está viviendo, a veces no tendrá claro sus temores, ayúdalo a ubicarlos y expresarlos; en otras ocasiones te dará distintos sustentos, ayúdalo a aclarar sin  minimizar su miedo  y en la resolución podrás escuchar desde las ideas más fantasiosas hasta las violentas y ese es el momento de canalizar aquello que pasa por su mente para orientar las acciones y las consecuencias de las mismas; con esta práctica, ante tu ausencia, él tendrá el mismo ejercicio de análisis antes de actuar decidiendo con menos impulsos y asumiendo los resultados de su elección.
Ten paciencia.- Estos procesos no son inmediatos, pero tu propósito de ayudarlos a fortalecer tendrá frutos permanentes en tu hijo. Habrán días en lo que no querrá comentar,  basta con observarlo, a veces sus actitudes nos dicen muchas más, por ejemplo dificultades al dormir, pérdida de apetito, estado irascible o desgano,  No es fácil para ti con cientos de cosas por hacer, pero no olvides que tampoco es fácil para él y tú eres su seguridad ante los cambios, si no cuenta contigo, entonces ¿con quién? ¿qué alternativa le das si siempre te encuentra indispuesto?.
Presencia.-Si la oscuridad necesita luz para ser eliminada, el temor necesita compañía. La clave es comprensión en la justa medida – sin exagerar o minimizar- pues estas actitudes lo harán sentirse desvalido y eso no se espera de los padres, todo lo contrario, brinda confianza porque si mientes o callas algo, por evitar dañarlo, él no volverá a confiar en ti y le será más difícil confiar en los otros justo ahora que necesita abrirse a los demás y sentirse aceptado y respetado.

DESDE SU PUNTO DE VISTA.-Los niños suelen tener ciertos temores ante los cambios abruptos o muchos cambios pequeños, que serán sencillos de manejar pero que demandan ciertas habilidades de su parte y mucho  apoyo de la familia. Veamos que puede estar pasando dentro de la cabeza del “alumno nuevo” respecto a:
·        Los amigos.- ¿Cómo será el grupo?,ninguno me habla, parece que no tengo nombre solo soy “el niño nuevo”, me miran de forma incomoda, ellos ya se conocen, hay grupos formados si entro al que no es correcto, ellos no tienen nada que ver conmigo, extraño a mis amigos, ¿qué estarán haciendo ahora mismo?
·    La Familia.- No puedo fallar, van a llamar a mis padres si no hago bien las cosas, mis notas tienen que ser buenas y no me siento bien aquí, ¿por qué me castigaron? ¿por qué me obligan a pasar por esto?.
·     El Colegio.- Es distinto de tamaño, no conozco a los profesores, no entiendo el sistema, no me gusta presentarme en cada hora de clase, el método de los profesores es muy distinto y no me gusta, no voy a participar en clase, no se parece en nada a “mi colegio”.

NO OLVIDAR
Todo cambio es un proceso que necesita adaptación, no es rápido pero sobretodo no es fácil para todos y algunos necesitan más tiempo y esfuerzo en ello. Hay que ser pacientes porque se trata de cambios que implican muchas emociones diversas, casi siempre la tristeza de lo que se dejaste no te permite ver lo que estás adquiriendo ¡vamos! hay que poner de nuestra parte y confiar que los padres siempre quieren lo mejor para los hijos, aunque a veces no nos gusta.

Cada crisis puede ser una experiencia de crecimiento si todos los apoyamos, aquí algunas recomendaciones:

  • Compañeros.Preguntar diariamente cómo les fue en el colegio, así recoges y canalizas sus experiencias y opiniones transmitiéndole confianza. Puedes realizar una actividad en casa para conocer a sus compañeros.
  •  Familias.- Los padres de los amigos de tus hijos, también se convertirán en tus amigos, tienen mucho por compartir y serán un apoyo valioso en distintas circunstancias, participa de las actividades que permitan integrarte al grupo.
  • Colegio.- Existe una alianza tácita para que los objetivos se logren, es importante generar un vínculo con los docentes a cargo y participar activamente en las reuniones y actividades que se programen, recuerda que el colegio realiza una parte de la labor, pero la responsabilidad de la formación de tu hijo es tuya.

    Finalmente, al ser un alumno nuevo,tienes la oportunidad de cambiar muchos aspectos en tu  vida, como tus hábitos y costumbres que pueden mejorar y adaptarlos al nuevo entorno. Como padres también podemos ser nuevos y mejores en al apoyo y constancia a nuestros hijos; solo tomando la oportunidad de vivir esta etapa juntosvamos a lograr un vínculo de confianza solido que nos ayudará en las etapas futuras .

VERANO Y LOS NIÑOS ¿QUÉ HACER?


Llegó el verano!! esta es una estación muy especial que impregna de recuerdos gratos a los niños por que observan su entorno más alegre y colorido, además de vivir un tiempo distinto en donde principalmente los horarios se transforman y ahora se ocupan por más tiempo en cosas más divertidas pues llegaron sus esperadas vacaciones.

Aunque los adultos veamos que los niños pueden estar concentrados mucho tiempo en un juego, y esto a veces les ocasione dormir menos, ellos tienen una increíble motivación que los hace despertar a la misma hora o a veces  incluso más temprano que de costumbre, para continuar con el derroche de energía que parece ser inagotable, y aprovechar al máximo el día entre juegos y aventuras.

Este punto es el que muchos padres evalúan y se hacen muchas preguntas en torno al tiempo y la utilidad que los niños le dan, sobretodo en contraste con la disciplina que logran obtener el colegio, aun los más pequeños; y también en base al desarrollo que puede significar que el niño aprenda algo particular durante el verano.

Y en este sentido las ofertas son múltiples, pues en el mercado existen cursos y talleres que desarrollan el aspecto académico,  práctica de deportes,  habilidades integración, arte y creatividad, etc.
Así, la decisión de los padres no es muy sencilla por que todo es beneficioso para los pequeños, pero elegir entre llevar clases de inglés, natación,  teatro, cocina o cómputo durante el verano es una tarea que requiere de un tiempo para orientar bien nuestros esfuerzos.

¿CUÁL ES EL OBJETIVO?

Los padres tenemos una intencionalidad para matricular a nuestros hijos en determinados cursos de verano, la pregunta inicial es qué quiero para mi hijo?, disciplina?, nivelación?, más de lo que le gusta y domina? algo nuevo para él?, ejercitarse?, habilidades artísticas o qué simplemente haga algo en las vacaciones. Así podemos dividir las opciones para poder determinar los cursos de vacaciones:

  •          REFUERZO: Puede ser algún curso que sabemos que le resulta difícil al niño y que requiere de nivelación o reforzamiento para afrontar con mayor confianza el siguiente año escolar.
  •          APRENDIZAJE: Tal vez los padres desean que los niños aprendan algo nuevo, sea por que el niño tiene algún interés en ello o porque desean despertar en sus hijos el interés por desarrollar alguna habilidad que se considera potencial, así los cursos de arte son muy solicitados durante el verano, y los pequeños pueden descubrir si existe alguna inclinación dentro de la amplia gama de expresiones artísticas.
  •          DESARROLLO: Si la intención es mejorar algún área particular de los pequeños que se considera faltante por que no es un objetivo especifico de las clases que reciben en el colegio y es necesario desarrollarlos para mejorar distintos aspectos como el actitudinal, el lenguaje, la coordinación, concentración, etc. Talleres de habilidades sociales, y diversas actividades que afianzan estas áreas revestidas del aspecto lúdico serán las alternativas más recomendables.

Otros aspectos a considerar, son evidentemente los costos, las distancias, sobre todo si se trata de niños pequeños, en este sentido se debe considerar ubicar las clases a una distancia prudente para que a los pequeños no les signifique un sacrificio asistir con regularidad. Además es importante tener referencias positivas de las personas que estarán al frente de las clases para asegurarnos que el objetivo que estamos buscando inicialmente se pueda conseguir.
Para los más pequeños iniciar cursos en el futuro nido permite que se adapten más fácilmente a el ambiente, la profesora, a desapegarse de los padres poco a poco, a socializar con otros niños, etc de manera que es conveniente iniciar durante el verano las visitas al nido que por lo general organizan talleres según los requerimientos de los pequeños.


VACACIONES …¿Y MÁS CLASES?


Para todos la palabra vacaciones nos refiere un tiempo de libertad respecto a nuestro quehacer frecuente o rutinario, entonces los pequeños no son la excepción en este sentido, ellos también ansían las vacaciones tanto como los padres para realizar el viaje esperado, cambiar el actitud por una más relajada, y para descansar que no es lo mismo que no hacer nada, sino dejar de  hacer con la misma intensidad y frecuencia lo que se hacía para cambiar de actividad.

Imaginen ustedes padres de familia, esperar un año para obtener vacaciones y realizar el viaje esperado con toda la familia, descansar unos días, vestir con ropa menos formal, y disfrutar de más tiempo juntos, y de repente una orden superior determina que durante sus “vacaciones” deben reportar 3 veces a la semana a sus centro de trabajo, en un determinado horario y vestidos para la ocasión, trabajos que han elaborado durante el tiempo, que ahora suponen los jefes, tienen libre. Les parece igual de divertidas la vacaciones como para esperarlas con ansias? Acaso no pensarían que ese tiempo les pertenece por el desempeño que han logrado durante el resto del año y es justo organizar el tiempo de acuerdo a sus conveniencias e intereses?

De igual manera los niños pueden verse invadidos por este tipo de sentimientos al notar que sus padres organizan un horario de verano entre un taller y otro para que ocupen su tiempo libre, los pequeños no se explican por qué luego de las clases de natación continúan las clases de inglés 3 veces por semana alternados con las clases de marinera y básquet, obteniendo los fines de semana para que estudie los cursos que llevará el próximo año.

Es necesario considerar que durante el tiempo libre también se podría reforzar por ejemplo la capacidad de organización, responsabilidad y socialización que tiene sus hijos, por ejemplo al salir al parque y conocer a otros niños que no son parte de su rutina, aprender a entablar nuevas amistades,  sobrellevar todo lo que ello implica, y crear el mundo tan mágico que es exclusivo de la niñez. Esto lo remarco porque a veces los padres olvidamos que el mundo de los niños tiene su propio ritmo y reglas y que estás, serán las bases de las habilidades y deficiencias que en la etapa adulta conservaremos. En base a esto último es que los padres someten a sus hijos a múltiples cursos de verano como si se tratará de aglutinar conocimientos en un breve plazo, sin dar espacio a otras necesidades que son propias de la niñez y son los cimientos de la personalidad.


No intentemos entonces sobrecargar a los niños para que vivan “un mundo adulto” lleno de responsabilidades y falta de tiempo, cuando podrían disfrutar de su niñez desarrollando alguna habilidad y jugando mucho. Recuerden que hoy en día las competencias sociales son las más requeridas en las empresas y no se están desarrollando al caer en el individualismo de los juegos de moda o en la creencia de llenar exclusivamente de conocimientos; lo que se busca es el desarrollo armónico e integral de la persona.

El tiempo junto a sus  hijos será sin duda la mejor inversión, y además será el punto de partida para conocer los intereses y potencialidades de sus niños para poder elegir alguna actividad para las vacaciones.



Espero haberles dado una manito, felices vacaciones!!