¡BIENVENIDOS A UNA MANITO!

 

En la actualidad, coexisten en la familia varios aspectos que dificultan la educación cercana y afectiva; el tiempo y las oportunidades para desarrollar espacios adecuados para los más pequeños son por ejemplo aspectos que muchos padres quisieran superar, ganando a su vez, la tranquilidad de haber brindado tiempo de calidad a los suyos y experiencias enriquecedoras para todos los miembros de la familia.

 

 

UNA MANITO para los padres, es brindar la otra para los niños, pues conjuntamente aprenden y se benefician mientras crecen juntos, esta ayuda se adecua a horarios, necesidades y lugares, para asegurar que sea UNA MANITO efectiva en su misión de brindar apoyo y orientación en el momento adecuado.
 
En este blog puedes ubicar un listado de artículos publicados, que desarrollan temas de interés sugeridos por los nuestros lectores, puedes dejar tus comentarios, anécdotas, y aportes luego de cada artículo, esto enriquecerá la dinámica y por supuesto las sugerencias de temas a desarrollar son todas bienvenidas.

“EL ALUMNO NUEVO”

Así suelen llamar los niños al compañero que ingresa por primera vez al aula, llegó el “nuevo” y basta el apelativo para dificultar el proceso por el que atraviesa este alumno.
Las causas pueden ser variadas, mudanza de domicilio, optar por un colegio más grande, dificultades económicas de los padres, cambio de local o cambio de nivel de estudios, en estos dos últimos aunque mantienen los mismos compañeros, también se vivencian cambios y habrán rostros y normas nuevas incluso  pasar de ser el más grande al ser el más pequeño  es un cambio importante,en fin, son muchas los motivos que pueden dar pie a esta decisión y no siempre los hijos reciben bien esta noticia.
Tengamos en cuenta que los cambios son difíciles de asimilar en ciertas edades, así los niños más pequeños (kínder) verán la mayor dificultad en la ausencia de los padres y cuesta mucho ese desapego, por lo que las maestras están atentas a este periodo de adaptación que los padres deben comprender. Los niños más grandes ya tiene ciertas ideas de su vivencia en el colegio y los cambios siempre parten de la comparación: “mi colegio era mejor, más grande, mis amigos son más buenos, los profesores no me conocen, no entiendo las normas del centro etc, todas estas frases nos dan idea de lo renuentes que son a los cambios cuando éstos se dan sin explicárselos.

Por los motivos antes mencionados o cualquier otro que sea, entendamos como adultos que ellos no comprenden esas causas y además suelen estar acompañadas de mucha carga emocional que dejamos de lado para actuar de manera práctica y esperamos de ellos lo mismo, sin darnos cuenta que aún no cuentan con las herramientas para sobrellevar todo a la vez.

Seguir adelante. Esta exigencia sobre nosotros mismos, se da porque asumimos la realidad con responsabilidad, sin embargo los hijos están aprendiendo  ambas cosas, no podemos exigirles ello pero si podemos enseñarles a continuar “a pesar de” porque en el futuro habrán muchas más lecciones en este sentido. Es probable que te pidan continuar el vínculo con el anterior colegio y/o amigos, y eso está bien mientras que al mismo tiempo se den pasos hacia adelante y no se viva en el pasado.
Lo desconocido causa temor a cualquiera, por ello es recomendable ubicar qué es precisamente lo que esta originándolo, así también evitamos la angustia de los padres, que se incrementa al ver los cambios de actitud en ellos y muchas veces esta angustia se transforma  en cólera o culpa. Tampoco se trata de evitar que sienta esos temores o negarlos porque así tampoco ayudamos a fortalecerlos ante situaciones difíciles, que como bien sabemos, son parte de la vida y es nuestro deber prepararlos para ello.

¿Qué podemos hacer?

Ayudarlo a resolver.Preguntarle qué es lo más difícil, porqué y cómo lo piensa resolver, nos dará cuenta de lo que tu hijo está viviendo, a veces no tendrá claro sus temores, ayúdalo a ubicarlos y expresarlos; en otras ocasiones te dará distintos sustentos, ayúdalo a aclarar sin  minimizar su miedo  y en la resolución podrás escuchar desde las ideas más fantasiosas hasta las violentas y ese es el momento de canalizar aquello que pasa por su mente para orientar las acciones y las consecuencias de las mismas; con esta práctica, ante tu ausencia, él tendrá el mismo ejercicio de análisis antes de actuar decidiendo con menos impulsos y asumiendo los resultados de su elección.
Ten paciencia.- Estos procesos no son inmediatos, pero tu propósito de ayudarlos a fortalecer tendrá frutos permanentes en tu hijo. Habrán días en lo que no querrá comentar,  basta con observarlo, a veces sus actitudes nos dicen muchas más, por ejemplo dificultades al dormir, pérdida de apetito, estado irascible o desgano,  No es fácil para ti con cientos de cosas por hacer, pero no olvides que tampoco es fácil para él y tú eres su seguridad ante los cambios, si no cuenta contigo, entonces ¿con quién? ¿qué alternativa le das si siempre te encuentra indispuesto?.
Presencia.-Si la oscuridad necesita luz para ser eliminada, el temor necesita compañía. La clave es comprensión en la justa medida – sin exagerar o minimizar- pues estas actitudes lo harán sentirse desvalido y eso no se espera de los padres, todo lo contrario, brinda confianza porque si mientes o callas algo, por evitar dañarlo, él no volverá a confiar en ti y le será más difícil confiar en los otros justo ahora que necesita abrirse a los demás y sentirse aceptado y respetado.

DESDE SU PUNTO DE VISTA.-Los niños suelen tener ciertos temores ante los cambios abruptos o muchos cambios pequeños, que serán sencillos de manejar pero que demandan ciertas habilidades de su parte y mucho  apoyo de la familia. Veamos que puede estar pasando dentro de la cabeza del “alumno nuevo” respecto a:
·        Los amigos.- ¿Cómo será el grupo?,ninguno me habla, parece que no tengo nombre solo soy “el niño nuevo”, me miran de forma incomoda, ellos ya se conocen, hay grupos formados si entro al que no es correcto, ellos no tienen nada que ver conmigo, extraño a mis amigos, ¿qué estarán haciendo ahora mismo?
·    La Familia.- No puedo fallar, van a llamar a mis padres si no hago bien las cosas, mis notas tienen que ser buenas y no me siento bien aquí, ¿por qué me castigaron? ¿por qué me obligan a pasar por esto?.
·     El Colegio.- Es distinto de tamaño, no conozco a los profesores, no entiendo el sistema, no me gusta presentarme en cada hora de clase, el método de los profesores es muy distinto y no me gusta, no voy a participar en clase, no se parece en nada a “mi colegio”.

NO OLVIDAR
Todo cambio es un proceso que necesita adaptación, no es rápido pero sobretodo no es fácil para todos y algunos necesitan más tiempo y esfuerzo en ello. Hay que ser pacientes porque se trata de cambios que implican muchas emociones diversas, casi siempre la tristeza de lo que se dejaste no te permite ver lo que estás adquiriendo ¡vamos! hay que poner de nuestra parte y confiar que los padres siempre quieren lo mejor para los hijos, aunque a veces no nos gusta.

Cada crisis puede ser una experiencia de crecimiento si todos los apoyamos, aquí algunas recomendaciones:

  • Compañeros.Preguntar diariamente cómo les fue en el colegio, así recoges y canalizas sus experiencias y opiniones transmitiéndole confianza. Puedes realizar una actividad en casa para conocer a sus compañeros.
  •  Familias.- Los padres de los amigos de tus hijos, también se convertirán en tus amigos, tienen mucho por compartir y serán un apoyo valioso en distintas circunstancias, participa de las actividades que permitan integrarte al grupo.
  • Colegio.- Existe una alianza tácita para que los objetivos se logren, es importante generar un vínculo con los docentes a cargo y participar activamente en las reuniones y actividades que se programen, recuerda que el colegio realiza una parte de la labor, pero la responsabilidad de la formación de tu hijo es tuya.

    Finalmente, al ser un alumno nuevo,tienes la oportunidad de cambiar muchos aspectos en tu  vida, como tus hábitos y costumbres que pueden mejorar y adaptarlos al nuevo entorno. Como padres también podemos ser nuevos y mejores en al apoyo y constancia a nuestros hijos; solo tomando la oportunidad de vivir esta etapa juntosvamos a lograr un vínculo de confianza solido que nos ayudará en las etapas futuras .

VERANO Y LOS NIÑOS ¿QUÉ HACER?


Llegó el verano!! esta es una estación muy especial que impregna de recuerdos gratos a los niños por que observan su entorno más alegre y colorido, además de vivir un tiempo distinto en donde principalmente los horarios se transforman y ahora se ocupan por más tiempo en cosas más divertidas pues llegaron sus esperadas vacaciones.

Aunque los adultos veamos que los niños pueden estar concentrados mucho tiempo en un juego, y esto a veces les ocasione dormir menos, ellos tienen una increíble motivación que los hace despertar a la misma hora o a veces  incluso más temprano que de costumbre, para continuar con el derroche de energía que parece ser inagotable, y aprovechar al máximo el día entre juegos y aventuras.

Este punto es el que muchos padres evalúan y se hacen muchas preguntas en torno al tiempo y la utilidad que los niños le dan, sobretodo en contraste con la disciplina que logran obtener el colegio, aun los más pequeños; y también en base al desarrollo que puede significar que el niño aprenda algo particular durante el verano.

Y en este sentido las ofertas son múltiples, pues en el mercado existen cursos y talleres que desarrollan el aspecto académico,  práctica de deportes,  habilidades integración, arte y creatividad, etc.
Así, la decisión de los padres no es muy sencilla por que todo es beneficioso para los pequeños, pero elegir entre llevar clases de inglés, natación,  teatro, cocina o cómputo durante el verano es una tarea que requiere de un tiempo para orientar bien nuestros esfuerzos.

¿CUÁL ES EL OBJETIVO?

Los padres tenemos una intencionalidad para matricular a nuestros hijos en determinados cursos de verano, la pregunta inicial es qué quiero para mi hijo?, disciplina?, nivelación?, más de lo que le gusta y domina? algo nuevo para él?, ejercitarse?, habilidades artísticas o qué simplemente haga algo en las vacaciones. Así podemos dividir las opciones para poder determinar los cursos de vacaciones:

  •          REFUERZO: Puede ser algún curso que sabemos que le resulta difícil al niño y que requiere de nivelación o reforzamiento para afrontar con mayor confianza el siguiente año escolar.
  •          APRENDIZAJE: Tal vez los padres desean que los niños aprendan algo nuevo, sea por que el niño tiene algún interés en ello o porque desean despertar en sus hijos el interés por desarrollar alguna habilidad que se considera potencial, así los cursos de arte son muy solicitados durante el verano, y los pequeños pueden descubrir si existe alguna inclinación dentro de la amplia gama de expresiones artísticas.
  •          DESARROLLO: Si la intención es mejorar algún área particular de los pequeños que se considera faltante por que no es un objetivo especifico de las clases que reciben en el colegio y es necesario desarrollarlos para mejorar distintos aspectos como el actitudinal, el lenguaje, la coordinación, concentración, etc. Talleres de habilidades sociales, y diversas actividades que afianzan estas áreas revestidas del aspecto lúdico serán las alternativas más recomendables.

Otros aspectos a considerar, son evidentemente los costos, las distancias, sobre todo si se trata de niños pequeños, en este sentido se debe considerar ubicar las clases a una distancia prudente para que a los pequeños no les signifique un sacrificio asistir con regularidad. Además es importante tener referencias positivas de las personas que estarán al frente de las clases para asegurarnos que el objetivo que estamos buscando inicialmente se pueda conseguir.
Para los más pequeños iniciar cursos en el futuro nido permite que se adapten más fácilmente a el ambiente, la profesora, a desapegarse de los padres poco a poco, a socializar con otros niños, etc de manera que es conveniente iniciar durante el verano las visitas al nido que por lo general organizan talleres según los requerimientos de los pequeños.


VACACIONES …¿Y MÁS CLASES?


Para todos la palabra vacaciones nos refiere un tiempo de libertad respecto a nuestro quehacer frecuente o rutinario, entonces los pequeños no son la excepción en este sentido, ellos también ansían las vacaciones tanto como los padres para realizar el viaje esperado, cambiar el actitud por una más relajada, y para descansar que no es lo mismo que no hacer nada, sino dejar de  hacer con la misma intensidad y frecuencia lo que se hacía para cambiar de actividad.

Imaginen ustedes padres de familia, esperar un año para obtener vacaciones y realizar el viaje esperado con toda la familia, descansar unos días, vestir con ropa menos formal, y disfrutar de más tiempo juntos, y de repente una orden superior determina que durante sus “vacaciones” deben reportar 3 veces a la semana a sus centro de trabajo, en un determinado horario y vestidos para la ocasión, trabajos que han elaborado durante el tiempo, que ahora suponen los jefes, tienen libre. Les parece igual de divertidas la vacaciones como para esperarlas con ansias? Acaso no pensarían que ese tiempo les pertenece por el desempeño que han logrado durante el resto del año y es justo organizar el tiempo de acuerdo a sus conveniencias e intereses?

De igual manera los niños pueden verse invadidos por este tipo de sentimientos al notar que sus padres organizan un horario de verano entre un taller y otro para que ocupen su tiempo libre, los pequeños no se explican por qué luego de las clases de natación continúan las clases de inglés 3 veces por semana alternados con las clases de marinera y básquet, obteniendo los fines de semana para que estudie los cursos que llevará el próximo año.

Es necesario considerar que durante el tiempo libre también se podría reforzar por ejemplo la capacidad de organización, responsabilidad y socialización que tiene sus hijos, por ejemplo al salir al parque y conocer a otros niños que no son parte de su rutina, aprender a entablar nuevas amistades,  sobrellevar todo lo que ello implica, y crear el mundo tan mágico que es exclusivo de la niñez. Esto lo remarco porque a veces los padres olvidamos que el mundo de los niños tiene su propio ritmo y reglas y que estás, serán las bases de las habilidades y deficiencias que en la etapa adulta conservaremos. En base a esto último es que los padres someten a sus hijos a múltiples cursos de verano como si se tratará de aglutinar conocimientos en un breve plazo, sin dar espacio a otras necesidades que son propias de la niñez y son los cimientos de la personalidad.


No intentemos entonces sobrecargar a los niños para que vivan “un mundo adulto” lleno de responsabilidades y falta de tiempo, cuando podrían disfrutar de su niñez desarrollando alguna habilidad y jugando mucho. Recuerden que hoy en día las competencias sociales son las más requeridas en las empresas y no se están desarrollando al caer en el individualismo de los juegos de moda o en la creencia de llenar exclusivamente de conocimientos; lo que se busca es el desarrollo armónico e integral de la persona.

El tiempo junto a sus  hijos será sin duda la mejor inversión, y además será el punto de partida para conocer los intereses y potencialidades de sus niños para poder elegir alguna actividad para las vacaciones.



Espero haberles dado una manito, felices vacaciones!!

¡¡YA SOMOS PADRES!! …¿QUÉ PASO CON NOSOTROS?

Esta pregunta es muy frecuente, a veces ni siquiera la planteamos pero vivimos cuestionándonos esto en silencio: ¿qué nos paso? “ya no es igual”, “no tenemos tiempo”, “tal vez ya no me quiere” “habré cambiado mucho”…y muchas frases más nos asaltan cuando nos convertimos en padres y llegan los múltiples cambios a la vida de la pareja.

¿A QUÉ SE DEBEN?

Nuestra vida cotidiana cambia mucho cuando nos convertimos en padres:

  •   Dejamos de pensar en “tú y yo” para centrarnos en nosotros o a veces… solo en “ellos”
  •   Dormimos menos, y esto nos agota reflejándose en nuestras actividades diurnas.
  •   Celos al sentirse desplazado (a) en la atención y tiempo de la pareja por el hijo o porque el hijo    prefiera estar más con uno de ellos.
  •   Angustia por la inserción de una cuidadora en la casa durante el tiempo de ausencia de los padres.
  •   No vivir solos y sentirse invadidos por los consejos de los familiares para guiar a la pareja.
  •   Sentir menos apoyo de la pareja en el momento que más se requiere.
  •   Contar con menos tiempo para conversar.
  •   Manifestar menor interés sexual.
DEPENDE DEL ÁNGULO QUE LO VEAS:
Antiguamente se establecía que las madres SOLO debían dedicarse a la crianza de los hijos, y eran las únicas responsables de su formación: Hoy participamos en todo juntos, tanto dentro como fuera de la casa. Esto ha permitido que el varón se vincule más y mejor con la titánica labor que supone criar a un hijo, pero no debemos dejar de lado nuestro tiempo, en donde podemos expresar aquello que  necesitamos que el otro sepa de nosotros, sin reservas,  llegar a acuerdos, respetarlos y establecer espacios de crecimiento a nivel pareja.
Existen cosas exclusivas que cada padre realiza pero que no exime del apoyo del otro, por ejemplo, cuando la madre está dando de lactar al bebe, esta actividad laxa a la madre y la agota por la frecuencia de la alimentación, sobre todo cuando son pequeños, casi cada 2 horas durante las 24 horas del día, ella estará en actividad, sin embargo los padres bien podrían apoyar con el cambió de pañales, o haciéndoles “botar el chanchito” o alcanzando un vaso de agua a las madres que necesitan beber abundante líquido sobretodo en periodo de lactancia; de esta manera se evita validar pensamientos que sugieren una distancia o poco interés por ella y el bebe.
De igual manera el padre que desea  vincularse con la crianza de sus hijos, muchas veces percibe que no está “apto” para hacerlo, y es descalificado por la madre u otros familiares: con frases como “así no” o “tú no sabes” alimentando sentimientos negativos que también los hacen pensar que está fuera de la familia y mellan su interés por desarrollar su paternidad.
Todo esto convierte cada situación minúscula y cotidiana, en una potencial discusión entre papá y mamá, pues las distancias en la pareja han aumentado debido al concentrado esfuerzo de ser buenos padres, que a su vez generó falta de tiempo juntos, y lamentablemente atribuimos el origen de este mal rato a la paternidad, sin darnos cuenta de que existen varios factores alrededor de la vida de padres ( cansancio, estrés, dinero, preocupaciones, salud, etc) que nos nublan la mente y nos hacen reaccionar, lamentablemente con la persona más cercana y querida. Solo basta darse tiempo para dejar solo por un momento de ser padres y reencontrarse con la pareja,  Si ambos se ayudan entre si ninguno asumirá que “hace demasiado” sino que comparten todo a medida que crecen como familia.
Si se sienten agotados, es muy válido darse una pausa y regresar con más fuerza en cualquier aspecto de la vida, este no es la excepción, renuévense!
EL REENCUENTRO:
Buscar a la pareja que hay dentro del padre o la madre que siempre está con nosotros no es muy difícil, y puede ser muy emocionante. Tal vez ni siquiera te has percatado que hace mucho que no salen a una “cita” pues la han cambiado por “compromisos laborales” Si al leer este artículo notas que se ha generado cierta distancia entre ustedes, pues no esperes más y da el primer paso. Observa todas sus virtudes y busca un momento para que tu pareja sepa que estuviste pensando él o ella. Siempre digo que no hay recetas mágicas para relacionarnos, pues somos seres humanos y cada uno es una variable distinta, pero algunos consejos te dejo que tal vez te puedan ayudar a mantener y fortalecer tu relación.
  •     Evitemos la interpretación de las cosas y comuniquemos con claridad lo que sentimos y pensamos.
  •     Busquemos el momento y lugar adecuado para hacerlo.
  •   Comprendamos que las dificultades las están atravesando juntos, sin sentirse ajeno a ello.
  •   Cambiemos la critica por  la comprensión
  •   Tomemos acuerdos en base a lo que hemos escuchado uno del otro. Respétenlos.
  •   Dediquen un espacio del día para ustedes, en donde queden fuera las preocupaciones de casa y el trabajo y fortalezcan su relación
  •   Reflexionen sobre las emociones y necesidades de ambos, sean honestos.
  •   Tengan palabras cálidas entre ustedes para fortalecer los lazos de amor.
Convertirse en padres es maravilloso, se revela ante nosotros la inmensa capacidad de amar sin límites con la que estamos dotados, este evento en la vida de los padres no puede nublar el amor que dio origen al ser.
Para cerrar este artículo queremos brindar un momento de especial conexión, ofreciendo una cena para dos a la pareja que basada en este articulo, nos comparta brevemente su experiencia.
Puedes escribirnos al correo de contacto hasta el día 13/11 al día siguiente publicaremos las historias recibidas para que sean leídas y elegidas por nuestros lectores.
La  ganadora será aquella que al finalizar obtenga mayor votación.(cierre de la votación 20/11).
(Cualquier consulta a través de facebook )
Es tiempo de compartir, recordar, renovarse, replantear, construir , reforzar , reencontrarse y disfrutar.. UNA MANITO invita!

SER AMIGO DE LOS HIJOS – 2

SER AMIGO DE MI HIJO NO ES MALO…                                                            

Yo diría que no es conveniente, simplemente por una cuestión de roles, y de lo que se espera de ti en cuanto a que eres padre o madre, ser amigo no es un estilo de paternidad, no confundamos.
Tu hijo ya tiene amigos, los eligió por algo, de hecho comparten muchas cosas, intereses, edad, sueños, inquietudes, horas de actividades de estudio y/o de juego, en otras palabras desarrolló afinidad con ellos, por lo cual hace una distinción entre sus conocidos, compañeros y amigos, en ese grado de importancia.
Como notarás con los padres no se comparten los mismos  intereses, justamente porque no tenemos la misma edad, eso hace que seas una persona privilegiada, porque cuentas con la experiencia que lo pueda guiar, contener y centrar cuando lo necesite.  Tú no fuiste elegido por tu hijo, como cuando escoge un amigo, él  te distingue porque eres una figura de respeto y un referente que le brindó y brinda seguridad y confianza.
Confundir estos roles pueden traer consigo varios efectos colaterales que no advertimos cuando nuestros hijos son pequeños, pero que se van reservando para hacerse notorios cuando lleguen a tener más edad.

Así vemos que hay serias dificultades en los niños a partir de los 10 años a comprender que la autoridad viene de los padres y no de ellos mismos, dado que siempre estuvieron acostumbrados a ser consultados en las mínimas decisiones, con el afán de hacerlos participar y sentir su opinión; pero opinar y participar no es decidir, y cuando los hijos crecen las decisiones son cada vez más serias, aquí surge el reclamos y el enfrentamiento al no ser consultados como de costumbre.
Si hablamos de la adolescencia, la gran mayoría de padres tiene la misma dificultad pero más profunda, y se refleja en el pobre manejo de las situaciones difíciles, justamente para evitar tener mayores problemas, lo que origina que este factor siga creciendo como bola de nieve hasta llegar a la siguiente etapa, en donde ya no se distingue quién es el padre y quien es el hijo, de modo tal que es el hijo quien decide y exige a los padres que se haga su voluntad.
Ciertamente escucharlos permitirá que puedan ser guiados en su pensamiento, y criterio, lo cual es bastante bueno además de estrechar mucho los vínculos entre padres e hijos, pero siempre dejando en claro que hay ciertas cosas que solo los padres  pueden y deben decidir, y siempre será lo mejor para ellos.
RECUERDA:
Tus hijos acudirán a ti, no porque te muestres con actitudes propias de un menor, sino porque notan que tú tienes la estabilidad que ellos necesitan y no la consigue entre sus amigos que también están confundidos o faltos de experiencia. Aquí lo importante es estar siempre cerca de ellos, pendiente de sus quehaceres y sus intereses y mantener la comunicación fluida; es un reto muy grande sobre todo ahora que el tiempo es mezquino con todos;  pero es una decisión importante si intentas ser una mejor versión de ti mismo cada día.
Conocer todo el entorno de tus hijos es bueno, sus amigos, los padres de sus amigos (que serán en muchas ocasiones tus amigos también) y favorecerá la comprensión de su “mundo” con la luz de tu experiencia, la que permitirá distinguir las bromas de las cosas serias, los juegos de los problemas, y lo más importante fijar límites para que apelando a la confianza y comprensión de ambas partes tu hijo sepa que hay cosas que son no negociables, esta es también una manera de brindar amor, porque estás formándolo y esa tarea es la que corresponde ineludiblemente a los padres, no a los amigos.
Respeta sus espacios, no pretendas que al invadirlo serás más cercano a ellos, los errores comunes de los padres que quieren ser “amigos de sus hijos” inician con asumir que ellos tienen la misma edad y viven las pequeñas dificultades de sus hijos como grandes dificultades propias; también es favorable que ellos aprendan de cada crisis, sabiendo que cuenta con el  apoyo de sus padres.
No olvidemos que al formarlos estamos ayudándolos a cimentar sobre valores su identidad, y es necesaria la guía de un adulto que lo centre, que sea su soporte y contención, que lo ayude a discernir, a socializar, favoreciendo su auto control, asumir las consecuencias como parte de la responsabilidad de las decisiones tomadas  y a crecer emocionalmente equilibrado. No podemos esperar que siendo pequeños comprendan nuestros objetivos, pero ser “amigos” no cambia este asunto. Probablemente reconozcan con el paso de los años y la madurez que los acompañará a partir de las experiencias,  que tienen en sus padres no amigos incondicionales y cómplices, sino mucho más que eso, ellos apreciarán su labor, el  esfuerzo y amor que recibieron de sus padres.