Si estás leyendo ese artículo es porque probablemente estés pasando por un momento muy difícil, y quieres hacer algo para detener las discusiones entre tus padres que cada vez son más frecuentes e intensas, tal vez ya no tengan reparo de hacerlo frente a ti o tus hermanos o hasta en lugares públicos.
La verdad es que cuando se llega a este punto, no se entienden los motivos puesto que la frecuencia de éstas escenas, da poco espacio a la lógica, porque no vemos responsabilidad, formas alturadas, autocontrol y mucho menos amor.
No olvidemos que la familia es un sistema, una sola pieza puede afectar el normal funcionamiento y es tarea de todos intentar trabajar por el bienestar de cada los miembro.

TUS PADRES NO SON PERFECTOS

Los padres pueden tener diferencias entre sí por la simple razón que son personas distintas, piensan y vienen de experiencias diferentes; el no estar de acuerdo en algo no es justificación para pelear, debemos distinguir entre tener un enfoque distinto y pelear. Nadie es igual a otro incluso al interior de la familia, los hermanos piensan diferente y es muy habitual las discusiones en edades tempranas por los juguetes, en la adolescencia por la identificación y en la juventud por las formas de pensar.
Tú mismo puedes experimentar esto en tu círculo de amistades o con tu pareja; somos diferentes y esa verdad no implica que debamos pelear contra el resto del mundo para imponer nuestras maneras sobre los demás. Aquí quiero además señalarte que tampoco por estar viviendo esta crisis al interior de tu hogar debas justificar la agresión – en cualquiera de sus formas – hacia los demás. Si ves a tus padres discutir, empieza a desaprender estás formas de trato, porque te afectarán en tu entorno actual y en el futuro en tu trabajo, pareja e hijos.
Hay temas relevantes que no vas a comprender porque solo le atañen a la pareja, no es tu misión juzgar o sacar partido por alguno de ellos. Toma distancia si te afecta en ese instante, no intervengas cuando la situación se acalora, pero cuando estén más calmados, conversa con ambos para que sepan cómo te afectan y cuáles son tus temores para avanzar hacia la mejora en este sentido.
Considera que el manejo del estrés no siempre es la fortaleza de las personas, y la discusión puede venir por un mal día en el trabajo, sin que esto tenga que ver con que ellos se dejen de querer, sólo están pasando un mal momento o enfadados. Esto último te pasa a ti también y creemos no afectar a nadie más, puedes haber tenido un mal día en el colegio y llegas a casa molesto a encerrarte en tu cuarto.

A los padres
• No debemos minimizar las discusiones si notamos que son más frecuentes
• Los gritos e insultos solo hablan de tu descontrol y te llevará subir el tono de la agresión.
• Hablar molestos hace que todo crezca como una bola de nieve, te alejas del tema inicial y traes a la discusión temas del pasado, formas hirientes, para “ganar la discusión” sin darte cuenta que ya perdieron el respeto por el otro y hacia sí mismos.
• Tus hijos no solo ven tu mal ejemplo, sino que muy pronto replicarán esas formas inadecuadas de resolver conflictos, porque así lo vivieron. Muy probablemente tu recuerdes algo similar.
• Si te parece normal esto, tus hijos “normalizarán” amar así, escogerán como parejas a personas conflictivas para sentirse “familiarizados” y con ellas van a aplicar toda la experiencia que tuvieron al interior de la familia.

Las señales.- Debes considerar si tu hijo tiene tendencia a la soledad, agresividad en su entorno, irritabilidad, desórdenes alimenticios o de sueño, bajo desempeño escolar, evita estar en casa, etc. Las secuelas de estas penosas experiencias en los hijos muchas veces son indelebles dando lugar a la inseguridad, baja auto estima, rechazo constante, miedo a tener pareja y muchas más.

A veces los hijos creen ser la causa de tantas peleas, porque en un ataque de irá alguien así lo mencionó. Recuerda que cuando alguien esta tan enfadado busca liberar su cólera y agrede a todo lo que está a su alrededor, y en medio de la irá la razón se bloquea, y no se dicen las cosas pensando o teniendo una razón, por eso cuando llega la calma también llegan las disculpas “lo dije sin querer ”, “ no sabía lo que lo que hacía” estas frases hacen ver que la persona se vuelve víctima de sus emociones y nos las controlen , haciendo responsable a otros de este pobre comportamiento : “ella me provocó” “es que estaba molesta porque…” y como hijos nos impacta mucho la manera en que se van lesionando entre ellos y a todo lo que está su alrededor. Recuerda las discusiones no son por ti, tú no eres la causa ni la solución.
No existe la familia perfecta donde todos sonrían desde que amanece hasta terminar el día, pero manifestar los desacuerdos también es una forma de respeto y amor hacia los demás, con mayor razón estás maneras deben ser cuidadas y formadas en la familia.
Se espera de los padres mayor control y prudencia por ser los adultos. Modular las formas, tonos, y lugares es adecuado y puede ser un primer paso para estar de acuerdo en algo porque es sabido que estar alterados no ayuda en nada, no se trata de ganar, sino de ser prudentes.
Analizar lo que nos hace sentir mal es parte de la tarea personal, porque muchas veces traemos cosas con nosotros que no tienen que ver con la conducta de la pareja y son motivos contantes de discusión, cosas que no toleramos porque están muy enraizadas y las queremos ver fuera de nosotros.
Conversar con la pareja, buscar soluciones, tomar acuerdos, aprender a escuchar al otro, darse tiempos juntos, conocer nuestros límites, ser prudentes, respetar los espacios y momentos, son algunas de las opciones que va a ayudar a iniciar las mejoras en la familia.
En la familia es donde se puede estar seguro, donde podemos hablar de nuestros sentimientos y temores, donde se aprenden lecciones vida , donde seremos formados y daremos eso al mundo. Por eso la formación no compete al colegio, ni tiene horarios, ni edades, se forma siempre, se forma para la vida, por ello el esfuerzo y la práctica de los padres debe ser constante.
Te dejo con esta frase: “No eres lo que tienes, eres lo que das”.

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