Son muchas las variables que debemos evaluar cuando deseamos dar el paso:

  • Casa o departamento: número de habitaciones, área social, proyecciones.
  • Compro o alquilo: ¿Cuantos años seguiré pagando renta? ¿Podré asumir un crédito hipotecario?
  • Escoger el distrito adecuado: ¿cerca al parque, al colegio, al trabajo, al hospital, supermercados, avenidas, a mi madre?

Las mudanzas traen varios cambios a la persona, porque dejar ir no es cosa sencilla, estar dispuestos al cambio implica la aceptación del motivo, no es lo mismo mudarnos porque compramos una casa más grande que hacerlo porque no nos alcanza el pago de la renta.

Si tu familia completa se muda, cada uno de sus miembros se afectará de forma distinta: cambios de escuela, compañeros, amigos, vecinos, formas, sistemas, distancias, rutinas,  etc. Podemos pasar de espacios más grandes a más pequeños, de estar más cerca a tener mayor distancia, de ser “muchos” a ser “menos” o viceversa en cualquiera de los ejemplos y las comparaciones no tardarán en llegar si todos  estos cambios no fueron  procesados.

Si es tu primera mudanza a manera de independización, la ilusión y temores también serán parte del proceso en donde  vas a cuestionar muchas veces tu decisión y sobre todo si vas a poder sostener tu modo de vida independiente tal y como te lo habías imaginado.

En cualquiera de los casos no hay que temerle al cambio, si éste trae para nosotros aprendizaje  y crecimiento, además de experiencias distintas que nos van a ayudar a ver los cambios de forma menos dramática y con más optimismo.

La mudanza en sí:

Planear la mudanza tampoco es tan sencillo, debes tener sincronizada tanto la salida como la llegada al nuevo lugar sin que nada falte, esta tarea es difícil porque nos damos cuenta que son muchísimas cosas en las que pensar, te das cuenta de cuanto y con qué rapidez acumulamos objetos que no utilizamos con frecuencia. Si no es tu primera mudanza notarás que las cajas se han multiplicado desde la última vez que trasladaste tus cosas, y que los muebles de un lugar no encajan tan perfectamente en el nuevo sitio.

La clave es organizarse y si lo haces en conjunto será mucho mejor porque estas involucrando a todos en esta decisión que es significativa, lo más importante es que  haciéndolos participes podrás formar conciencia de la titánica labor que es desarmar una casa para trasladarla y volverla a armar.

Si ya tomaste la decisión es recomendable:

Visitar el nuevo ambiente juntos.-  Así todos se sentirán parte de este cambio, y podrán conversar sobre sus espesativas y temores aún antes de haberlo realizado, escoger las habitaciones, imaginar la nueva distribución , pasear y conocer las calles aledañas, nos servirá para tener una visión entusiasta y  optimista del cambio.

Hacer las cosas con tiempo.- Avanzar diariamente parte de la tarea, ir desechando cosas que no utilizaremos o donarlas para que alguien más las use. Trasladar las cosas limpias y ordenadas rotulando cada caja de manera que en el nuevo hogar podrás priorizar la apertura de las mismas según el requerimiento.

Permite cambios.- Justamente una oportunidad como la mudanza ayuda a replantearse el estilo de vida, tomen esta oportunidad para las mejoras personales y dinámicas familiares, autonomía de los hijos, roles y responsabilidad, etc.

Zapatero a sus zapatos.- En realidad contratar un servicio de mudanzas es muy recomendable, ellos se encargan de proteger los muebles, embalar bien lo delicado, traer suficiente personal para poder llevar tus cosas de una forma impecable y dejarlo situado en el nuevo ambiente que elijas. Verifica que la empresa que selecciones sea seria y tenga buenas referencias  para garantizar que en el traslado de tus pertenencias no se pierdan cosas y éstas lleguen intactas a su destino.

Los niños.- Si tienes niños muy pequeños podemos pedir apoyo de algún familiar o amigo para que los más pequeños puedan estar protegidos y continuar con su rutina de comidas y descanso, mientras los padres están realizando la mudanza; así estarán menos tensos y enfocarán sus esfuerzos en una sola tarea.

A la mano.- Siempre lleva contigo documentos importantes, dinero o tarjetas de crédito, puesto que suelen haber gastos en mismo día que van desde los detalles faltantes en el nuevo hogar hasta el alimento que consumirán ese día, así como útiles de aseo.

Distribuir responsabilidades.- Delegar responsabilidades a los hijos según la edad que tengan es bueno, cada uno tendrá que hacer su parte al empacar, y en el mismo momento de la mudanza  puedes encargar desde el traslado de las plantas, hasta las herramientas que no se pueden perder de vista para poder armar nuevamente las cosas.

Despedirse del lugar que dejas.- No interesa las razones por las que el cambio viene a tu vida, siempre es bueno cerrar el círculo y ser agradecido con lo vivido porque eso nos ha permitido lograr el cambio hacía el siguiente nuevo paso.

Nada es mágico hay que trabajar.- Habrá que convivir inicialmente con el desorden al no poder ubicar las cosas con facilidad, o darnos cuenta que muchas cosas que teníamos en el anterior hogar  nos faltan con mayor o menor urgencia y el presupuesto se incrementa por las necesidades que debemos ir priorizando para no generar dificultades de orden económico; paciencia para todos, avancemos involucrando a cada miembro en la tarea nueva del día a día, tal cual hicimos antes de la mudanza para ayudar a reorganizar los nuevos  ambientes y vivir como se esperaba.

En caso de no hacerlos partícipes a todos, los que asuman el trabajo terminarán muy agotados y los que están ajenos al mismo, solo exigirán que todo esté perfecto como por arte de magia debido a que no tienen idea del gran esfuerzo que implica la mudanza. Poco a poco las cajas y paquetes irán desapareciendo, si todos cooperamos. El desorden es circunstancial salvo que tú te permitas convivir por mucho tiempo con las cajas que dejaste “para después”. Cooperación es la clave para distribuir la tensión y trabajo en lugar de centrarlo en una sola persona que en corto tiempo colapsará además de interiorizar la idea de que mudarse no fue bueno (porque la experiencia no lo fue) cuando está en nuestras manos lograr una transición saludable y armónica para todos.

Las visitas.- No tardarán el llegar los familiar y amigos a conocer el nuevo hogar y hacer el “tour” en cada ambiente, qué esto no añada tensiones innecesarias, si aún no están listos para ello, háganlo cuando así lo sientan, los demás entenderán el cansancio y lo incomodo que puede ser no poder atender a sus visitas si no está aún todo en orden. Luego pueden organizar una bonita velada o fiesta para celebrar juntos el cambio.

Ánimo adelante con la decisión y coméntanos debajo la experiencia de tu mudanza; muchos lectores te lo agradecerán.

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