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“Yo ya dejé el colegio hace mucho” es una de las frases que se escucha muy seguido, intentando transmitir que ya pasamos por esa etapa dura de estudios y salimos librados de ella, ahora les toca a nuestros hijos enfrentarse a todo lo que implica la etapa escolar incluyendo las temibles tareas. Desde aquí vamos dando una connotación oscura a la realización de los deberes, partiendo de una experiencia que tal vez no fue la mejor, y en medio de frases y actitudes vamos introduciendo en nuestros hijos, un rechazo a las tareas del colegio. Si los padres somos los primeros en decir o pensar que la tarea no sirve para nada – porque tal vez tienen recuerdos de ejercicios absurdos, o trabajos muy elaborados que exigían mucho esfuerzo, tiempo y dinero, o simplemente todo esto les trae a la mente climas de tensión que eran vividos durante la niñez sobretodo en época escolar – estos mensajes negativos llegarán al niño y tendrán su efecto.
 Los niños necesitan saber, porque sus padres así lo han establecido, cuán importante es la tarea y por ello ven actitudes de apoyo y preocupación, en caso contrario, ellos tampoco prestarán interés por cumplirlas.
¿POR QUÉ SON TAN DIFÍCILES?
A veces se tornan difíciles porque supone un momento de tensión y critica, que llena de sentimientos y emociones muy negativas al niño. Así, él está rechazando la situación que provoca el momento de las tareas y no la tarea en sí, Sin embargo, si cambiamos este entorno por uno más favorable y positivo, la misma tarea puede provocar una respuesta diferente convirtiéndose en una experiencia enriquecedora, que le brinda seguridad y aliento para continuar. Con tu apoyo él podrá superarse.
Agradar a los padres también es difícil, sobre todo si ahora los padres están corrigiendo todo, acaso ¿no sería mejor premiar el esfuerzo que el acierto?
En cuanto a conocimientos, el niño de todas maneras va a aprender, porque su profesora ha programado ciertos contenidos para él y realizará actividades diversas para lograrlo, sin embargo ,a los padres les debe importar mucho más que lo cognitivo, el aspecto actitudinal, que sí es una lección de vida; con esto no quiero decir que no revisen las tareas de sus hijos, pero sí que pongan más énfasis en la actitud de realizarla que en los posibles errores que cometa, recordemos que está en pleno proceso de  aprendizaje.

Las evaluaciones están consignadas de manera cualitativa, será la profesora la indicada en colocar una evaluación acorde con la consigna indicada,  a los padres les corresponde el acompañamiento en los aprendizajes paralelos, poniendo énfasis en las condiciones de la realización de las mismas, así podemos apoyar la responsabilidad, la puntualidad, aprender  de las consecuencias, repasar, prepararse para el día siguiente, etc. 

¿Las más fáciles o las difíciles?
Primero debemos considerar que cuando desarrollamos actividades siempre iniciamos por aquella que más nos motivan, en el caso de los niños realizarán las tareas más divertidas, las más atípicas, pero aquellas  que exigen mayor concentración y esfuerzo a veces son postergadas. Si motivamos el cambio de este orden es probable que la mayor energía la vuelque en la tarea que requiere mayor esfuerzo y cuando ya estén cansados puedan realizar las otras que las realizan con mayor facilidad. Así evitamos que el cansancio se asocie con los deberes. Sin embargo, si notas a tu hijo realmente agotado, ofrécele un vaso de agua, o  levantarse para despejarse un momento, tal vez cambiar de actividad por 15 minutos, o conversar un poco sobre la tarea que está realizando para que note tu interés y luego  retome sus deberes.
Esta pauta debe ser una constante y se debe verbalizar cuando los padres también se vean en esta situación, compartiendo con ellos la disyuntiva, para luego escuchar sus ideas y orientarlos o felicitarlos según sea su respuesta.
BAJEMOS LA TENSIÓN
El tiempo es un factor clave, no hay forma de dividirnos para apoyarlos tanto como nos gustaría; por otro lado están los padres que piensan que ellos solos deben hacer las tareas- sobre todo cuando los hijos son más grandes- porque cuentan con la capacidad de hacerlo y porque ellos mismos muchas veces ya no permiten el acompañamiento total de los padres, siendo esta una manera de demostrar la autonomía que tanto buscan.
Cuando los padres llegan de trabajar están exhaustos y continuar la actividad mental de lectura o problemas de matemáticas que muchas veces ya ni recuerdan cómo resolver, son un verdadero martirio para muchos; otros están sorprendidos del nivel de sus “pequeños” y se sienten cortos al no poder resolver las dificultades de sus hijos, sobre todo cuando se supone que papá  o mamá lo saben todo.
Por cualquiera de estas causas los padres actúan con actitud evasiva frente a las tareas, es aconsejable darse un respiro y buscar un momento para revisarlas porque es un indicativo directo para ellos de cuanto nos interesa lo que hacen, revisar la agenda o cuaderno de control es también muy importante pues se trata del único medio de comunicación con el colegio.
Las tareas no pueden convertirse en un momento de batalla, donde tanto padres como hijos tienen actitudes opuestas, por el contrario debe ser momento de oportunidades para generar vínculos, así no estés presente cuando él realiza las tareas, una llamada a la hora establecida supone un mensaje: “aquí estoy, iniciemos la tarea, yo también haré lo mío y luego te llamo para contarte cómo me fue” y otra llamada a la hora de finalizarla supone: te felicito por hacer tus cosas bien, eso me pone muy contenta/o, yo también voy a terminar y nos veremos en casa”
Cuando los niños están muy pequeños realizan pocos trabajos y simples a nuestros ojos, pero para ellos supone mucho esfuerzo, aquí la clave es realizar las tareas de forma lúdica, no hacerla por ellos, cada paso es necesario, pegar, recortar, embolillar, moldear, rasgar, pintar, etc. Aunque tú veas que él puede hacerlo mejor, ofrécele otra hoja para que trabaje nuevamente, pero no corrijas la tarea que realizó para la profesora, así aprende a equivocarse y a practicar si es necesario; no borres, ni arranques hojas, eso le alimenta la inseguridad al ver tu desaprobación en su esfuerzo.
La profesora conoce el estadío de cada niño y sabe cómo trabaja y qué se espera de él, no se preocupen que ninguna maestra espera perfección, ni que sus niños realicen las cosas como un adulto.

¿QUÉ HACER?
·         Lo primero es la decisión; y no justificar nuestra distancia, si lo decides esfuérzate por asumirlo.
·         Paciencia, pues los niños no van a nuestro ritmo y la tarea no tiene como objetivo que sean realizadas a la perfección ni en tiempos récord. Tu también estás aprendiendo en esta nueva etapa , tampoco te exijas al punto de no cometer ningún error, simplemente disponte a aprender  y mejorar a diario.
·         La tarea no es de los padres, es momento del desarrollo de sus hijos, acompáñalos en este proceso pero permítanles hacerlo con errores y todo.
·         No hacer las tareas por ellos, hay casos en que los niños grandes no van ni para adelante ni para atrás si no es con sus padres.
·         Nunca culpe a la profesora, ella sabe la capacidad que tiene su hijo y da indicaciones determinadas en búsqueda de varios aprendizajes, no es solo el contenido. Ayudemos a estos logros.
·         Los padres no estamos para cuestionar a los profesores, colegio y menos para enfrentar o amenazar a los hijos diariamente.
·         Crear hábitos, horarios, lugar, tener materiales a la mano, evitar distractores (como la televisión o la música perturbante).
·         Permitir que ellos se preocupen por asumir sus horarios en casa, es enseñar a organizarse,  no te adelantes a dar indicaciones y planearlo todo.
·         Si estás en casa, acompáñalo realizando alguna tarea tuya, o lectura personal, este será un tiempo juntos pero cada uno realizando su “tarea
·         Si hay dificultades préstale atención para que te considere su apoyo, pero no hagas las cosas por él recuerda que este aprendiendo y debe valerse por sí mismo.
·         Cuando termine, otórgale tiempo libre para realizar actividades distintas.
·         Premia la actitud responsable de tu hijo, sin postergar este reconocimiento para motivarlo. Pueden realizar acuerdos, si todo va bien ir al cine el fin de semana,  o estímulos de bajo costo, como tener un fin de semana especial, haciendo cosas distintas de los otros días, jugar en el parque, invitar un amiguito a casa, etc.
·          Hacer un compromiso para visitar a los profesores de manera regular y recibir orientaciones a tiempo para guiar a tu hijo en su desempeño. Si solo asistes a recoger la libreta, no podrás cambiar esos resultados.
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APRENDEMOS PARA LA VIDA

Las estrategias para motivar a los hijos son múltiples, pero siempre debemos partir de un diálogo, que es diferente a una exposición, de porqué es importante hacer la tarea.
Se dice que se enseña para la vida, ¿qué tienen que ver mis cursos con la vida?
¿Acaso la vida no es esfuerzo, autodisciplina, vivir con valores, superación, entrega, saber que cada cosa tiene su momento, tener actitud y tomar decisiones? ¿Cuánto de esto aprendimos en el colegio, o con las tareas?
Los aprendizajes que obtenemos en el colegio nos sirven para la vida, porque no solo aprendemos contenidos, (que muchas veces no logramos recordar en su totalidad) además aprendemos de procedimientos, actitudes, valores, hábitos, etc; y  las tareas nos ayudan a reforzar todo ello. Así cuando estamos cursando el nivel inicial, las tareas que son actividades simples usando las manos y el cuerpo, nos ayudaran a realizar un óptimo desempeño en las siguientes etapas, como la lectura, la escritura, el cálculo, etc. En el nivel primario las consignas son más elaboradas pues se supone que el niño puede seguir indicaciones y realizar el descubrimiento y las soluciones; y en la secundaria la investigación e innovación será una de las constantes porque los preparan para la etapa universitaria.
Todas estas capacidades se desarrollan durante muchos años en un binomio que no se puede disociar: colegio y casa. La práctica genera habilidades, hábitos y virtudes que se aplican diariamente y las tareas son una oportunidad para ello, aunque nuestros hijos no lo noten.
Los padres tenemos que mostrarles con ejemplos diarios que también nosotros asumimos tareas y no lo haces por una calificación “2O” o un “AD”, sino por responsabilidad, que aprendimos desde muy pequeños y ahora ya nos podemos organizar para provecho personal, por ejemplo:
Si eres de los que llega muy tarde a casa, pídele que te deje su agenda para que él sepa que al finalizar tu día, lo primero que haces llegando a casa es interesarte por él, establece un lugar para que la deje (puede ser tu mesa de noche) y a la mañana siguiente llévaselo firmado mencionado lo que has leído, así le enseñas el valor de las tareas y de la responsabilidad de cumplirlas. NO dejes de alabarlo en sus esfuerzos y sus logros, ponte siempre en su lugar, destacando lo que hizo y no lo que dejo de hacer o hizo mal.
Les dejo una última tarea:
1.- Vea el aspecto positivo de las cosas y la oportunidad que le ofrece este nuevo aprendizaje y hagamos de esta etapa de tareas una experiencia positiva.
2.- Reenvía este artículo para darle UNA MANITO a otra persona y así otro también lo tendrá de tarea.
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2 thoughts on “LAS TAREAS: ¿PARA QUE SIRVEN?”

    • Anónimo
    • posted on 02/05/2016

    TUVIMOS UN TRABAJO EN CLASE Y ES BUENA IDEA LO QUE HABEIS ESCRITO

  1. Muchas gracias; a compartir los artículos

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